

Por: Bache3000
"Yo saqué un crédito para pagar la tierra y compré materiales. El crédito lo pagué, pero no tengo la tierra, y los materiales se perdieron con el paso del tiempo", lamenta C., una de los damnificadas.
El impacto emocional también ha sido significativo: "Tenemos una impotencia muy grande por todo lo que pasamos. Yo estoy con tratamiento psiquiátrico por los problemas que esto me generó", afirma V.
"En mi caso, comencé a culparme a mí misma. Pensé que había hecho algo mal y que se habían enojado conmigo. Pero no, era todo un engaño", relata S.
"Se aprovecharon de la desesperación de la gente ante el tremendo problema que hay en Bariloche para adquirir tierra y tener una casa propia. Más que el sueño de la casa propia, fue una pesadilla. Confiamos ciegamente porque jamás imaginamos que un sindicato nos engañaría de esta manera", declara V.
En los cinco casos que intentaron la recuperación del dinero, sólo uno pudo acceder a un lote más pequeño, ubicado en el barrio AMEC. Todo, luego de una denuncia penal que derivó en una mediación. ¿Quièn fue el abogado del sindicato? Sí, Mike Domínguez, el abogado del intendente. El resto de los casos, todos los abogados de las víctimas abandonaron los casos. Muchos de ellos trabajan hoy en el municipio.
Al principio de su gestión, el intendente Cortés había anunciado la disponibilidad de 2 mil terrenos a un precio de 27 mil pesos mensuales (ese precio fue variando: 30 mil, 25 mil), generando una avalancha de solicitudes al Instituto de Tierras con colas que comenzaron a formarse desde las 3 de la mañana. El listado de interesados pasó rápidamente de 4,500 a 6,500 personas. En ese marco, el gobierno municipal envío el proyecto de emergencia habitacional, en donde pretendía traccionar proyectos de loteos vinculados a la familia Fenoglio, y Gabriel Di Tullio.
Pero el año pasó, y no sólo no esos proyectos no avanzaron ni fueron impulsados por el Ejectivo, sino que quedaron olvidados por completo. El único proyecto aprobado durante el año, fue el de Roberto Stella y Martín Sánchez Calvete (que además, venía de la gestión anterior), que generó 304 lotes sociales.
Sin embargo, en varias reuniones con cooperativas de viviendas, Néstor Gallardo, presidente del Instituto (recordemos, delegado sindical de AMEC), aseguró que "no hay tierra en Bariloche", contradiciendo el anuncio del intendente y las promesas de miles de lotes destinados a quienes pagan “el maldito alquiler”.
El problema fundamental es que estas tierras carecen de servicios básicos (luz, gas, agua) y de parámetros urbanísticos, requiriendo la aprobación del Concejo Deliberante para su habilitación. Por eso, Cortés ha solicitó a Gallardo que envíen un proyecto al Concejo para extender la "emergencia habitacional".
Un grupo de concejales ha criticado esta maniobra: "Cortés hizo el anuncio sin tener tierra disponible para generar una demanda explosiva. Esa es la excusa para presionar al concejo y pedir la emergencia habitacional, eliminando así cualquier control". Por su parte, el concejal Leandro Costa Brutten instó (en su momento) al intendente a apagar "la máquina de vender humo".
Un técnico del Instituto de Tierras resumió el esquema: "El negocio es multimillonario. El privado gana porque cede una parte barata, el Estado lleva y paga los servicios, abre las calles, establece el marco legal, y luego la tierra circundante aumenta considerablemente su valor, en dólares por supuesto".
Lo cierto, es que el vínculo con negocios con la tierra, que hoy quiere impulsar el Ejecutivo, posee vinculaciones que anteceden la gestión municipal de Cortés, y han tenido el mismo resultado que se ha tenido hasta el momento: nadie accede a la tierra, ni siquiera pagando.