viernes 04 de abril de 2025 - Edición Nº50

El Bardo de Siempre | 12 mar 2025

DE TODO, MENOS AGUA

¡A la mierda!

​​​​​​​Por la contaminación del afluente Mallín, vecinos advierten sobre grave riesgo sanitario mientras autoridades "miran para otro lado". "Los análisis microbiológicos dieron lo que todos esperábamos, y los resultados están a simple vista", señaló uno de los vecinos participantes. "Se detectaron 430 unidades de Escherichia coli por 100 mililitros de agua, cuando la OMS recomienda un máximo de 126". Mirá el video en la nota.


Por: Bache3000

Un análisis realizado por vecinos autoconvocados reveló niveles alarmantes de contaminación en el afluente Mallín de kilómetro doce, que desemboca directamente en las aguas de Bahía Serena. Los resultados confirman la presencia de bacterias fecales y Escherichia coli en concentraciones que superan más de tres veces los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Los análisis microbiológicos dieron lo que todos esperábamos, y los resultados están a simple vista", señaló uno de los vecinos participantes. "Se detectaron 430 unidades de Escherichia coli por 100 mililitros de agua, cuando la OMS recomienda un máximo de 126".

La preocupación entre los residentes de la zona aumenta con la llegada de cada temporada, ya que la contaminación podría provocar graves problemas de salud en bañistas y residentes.

"Esta agua contaminada que fluye hacia la playa con altísimo contenido de bacterias fecales puede provocar enfermedades, afecciones a la piel e infecciones. Es realmente una contaminación muy grave", advirtió otra vecina que participó en la toma de muestras.

Según los denunciantes, el origen de la contaminación se encuentra en las viviendas y comercios ubicados alrededor del Mallín, que no cuentan con sistemas adecuados para el tratamiento de efluentes.

Superposición de responsabilidades

El problema revela una compleja trama de competencias y jurisdicciones superpuestas. Según especialistas consultados, el Departamento Provincial de Aguas (DPA) debería ser el principal responsable de intervenir, ya que tiene a su cargo todo lo referente a escorrentías, cursos de agua y humedales en la región.

"El DPA es quien debería actuar en primera instancia, pero existe una clara superposición de responsabilidades", explicó un vecino con conocimientos en legislación ambiental. "Por un lado, la Municipalidad es responsable por haber permitido construcciones en un área de mallín que debería estar protegida, mientras que Parques podría tener injerencia por la afectación al lago".

Esta superposición jurisdiccional entre diferentes organismos ha facilitado que ninguno asuma la responsabilidad plena del problema, generando un vacío de gestión que permite la continuidad de la contaminación.

"Cuando preguntamos a la Municipalidad, nos derivan al DPA. Cuando vamos al DPA, dicen que la habilitación de construcciones es municipal. Es un círculo vicioso donde nadie se hace cargo", denunció otro integrante del grupo vecinal.

"Todo esto es producto de todas las viviendas y comercios que hay alrededor del Mallín, de esta zona que se debería proteger. Y por supuesto, también exigir un tratamiento adecuado a los efluentes fecales", agregó.

La falta de acción por parte de las autoridades locales es otro de los puntos que genera indignación entre los vecinos. "Año a año, las autoridades siguen evadiendo esta situación", denunciaron.

El grupo de vecinos autoconvocados hace un llamado a la responsabilidad de los funcionarios y exige medidas urgentes para revertir esta situación que pone en riesgo tanto la salud pública como el potencial turístico de la región.

"Hacemos responsables a los funcionarios y exigimos que se tomen medidas urgentes", concluyeron desde la agrupación vecinal, que promete continuar con las mediciones y denuncias hasta obtener una respuesta concreta de las autoridades competentes.

Un escenario complejo: derechos adquiridos vs. protección ambiental

La situación presenta numerosas aristas que complican su resolución. Fuentes cercanas al conflicto explican que todo el área del Mallín figura oficialmente parcelada en catastro, con propietarios que pagan tasas e impuestos, poseen mensuras y, en muchos casos, escrituras o se encuentran en procesos de sucesiones históricas.

"Estamos hablando de terrenos que están completamente en manos privadas, lo que genera enormes dificultades a la hora de imponer restricciones de uso, más allá de lo meramente constructivo", explicó un especialista en derecho inmobiliario consultado para esta nota.

El problema se agrava por la existencia de derechos adquiridos previos a las declaraciones de protección ambiental y por el derecho a la vivienda única que muchos propietarios invocan al momento de construir, incluso cuando lo hacen fuera de la normativa vigente.

Un factor adicional que complejiza el análisis es la presencia significativa de fauna local. "En la zona hay gran cantidad de aves, principalmente patos, y caballos que podrían ser igual o incluso mayores generadores de Escherichia coli que los propios asentamientos humanos que rodean el Mallín", señaló un técnico que prefirió mantener el anonimato.

Soluciones difíciles en tiempos de ajuste

Las posibles soluciones al problema parecen tan complejas como costosas. Por un lado, expertos sugieren que la expropiación de gran parte del Mallín sería una opción para garantizar su protección, aunque reconocen que este proceso podría llevar años y requeriría una importante asignación presupuestaria.

La alternativa más viable, según varias fuentes consultadas, sería conseguir financiamiento estatal para desarrollar un sistema cloacal con tratamiento modular específico para la zona. Sin embargo, en el actual contexto de restricción del gasto público impulsado por el gobierno nacional, las perspectivas de obtener dichos fondos parecen remotas.

"La realidad es que lo único que se puede preservar y cuidar eficientemente desde el Estado es lo que está en su propio dominio, como ocurre con el Parque Llao Llao, con sus 1200 hectáreas intangibles y preservadas para todos los ciudadanos. El resto, lamentablemente, suele quedar en promesas", reflexionó un antiguo funcionario.

"Todo esto es producto de todas las viviendas y comercios que hay alrededor del Mallín, de esta zona que se debería proteger. Y por supuesto, también exigir un tratamiento adecuado a los efluentes fecales", insistieron los vecinos.

Año a año, las autoridades siguen evadiendo esta situación. El grupo de vecinos autoconvocados hace responsables a los funcionarios y exige que se tomen medidas urgentes para revertir esta situación que pone en riesgo tanto la salud pública como el potencial turístico de la región.

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