

Por: Bache3000
El intendente Walter Cortés había organizado un encuentro que contaba con la presencia del Secretario de Turismo y Ambiente de la Nación, Daniel Scioli, quien se trasladó especialmente para la inauguración de una hormigonera municipal. Desde el gobierno municipal se había anunciado con bombos y platillos que la jornada no solo incluiría dicha inauguración, sino también la firma de un "!acta de intención y el anuncio de importantes inversiones". Sin embargo, ninguna de estas promesas se concretó, más allá de la presentación de la cuestionada hormigonera.
La jornada contemplaba un almuerzo al mediodía, al cual sí asistió el gobernador Alberto Weretilneck junto a varios funcionarios provinciales. Luego, a las15 horas, también se acercó al encuentro que había convocado Cortés, en las oficinas del Centro Cívico. En este encuentro a puertas cerradas se esperaba firmar un acta de intención relacionada con el desarrollo del Cerro Catedral, pero el tema central nunca llegó a tratarse. Evidentemente, algo había pasado en la previa.
Tampoco asistieron los concejales opositores a la reunión de la tarde, quienes habrían manifestado su malestar al sentirse "puenteados" por un acuerdo que, según fuentes, desconocía el rol institucional del Concejo Deliberante. Por el contrario, los concejales habían votado esa mañana un peidod de interpelación al intendente, y al secretario de turismo, Sergio "Chupete" Herrero, por la falta de políticas públicas para el sector turístico.
Un punto crítico del acta que pretendía firmarse era que, aunque contemplaba la obligación de trazar el plan director para el desarrollo del área, omitía un dato fundamental: la Carta Orgánica Municipal declara expresamente que esas tierras son inalienables, un obstáculo legal de peso que no fue considerado en el documento.
Según pudo conocerse, la familia Trappa, vinculada al proyecto del Cerro Catedral, habría establecido contactos con funcionarios del gobierno nacional, incluyendo representantes del presidente Milei. Estos encuentros habrían llevado a la designación de Scioli como interlocutor para destrabar la situación.
El conflicto habría escalado cuando, en reuniones previas, el intendente Cortés habría responsabilizado al gobierno provincial por los retrasos, señalando presuntos intereses del gobernador en el proyecto. En uno de estos encuentros, el intendente habría llegado a afirmar que la familia Trappa tenía que "poner plata para hacer un gimnasio", acusación que habría sido desmentida en el momento por funcionarios nacionales que contaban con fotografías de la construcción que el propio Cortés había presentado como obra en reuniones anteriores.
"Nos sorprendió la actitud del intendente durante las reuniones previas. Parecía más enfocado en señalar responsabilidades ajenas que en buscar soluciones concretas", habría expresado un funcionario de la administración nacional que participó de los encuentros preliminares.
Otra fuente cercana al gobierno nacional habría indicado: "Cuando decidimos impulsar el acta, lo hicimos con la convicción de destrabar un proyecto importante para la región, pero evidentemente faltó considerar aspectos institucionales locales fundamentales".
La filtración prematura del acta a los medios no solo habría provocado el rechazo de los concejales, sino que también caldeó los ánimos en diversos sectores de la sociedad local que se oponen al proyecto. Este clima adverso habría sido otro factor determinante para desistir de una firma que, por cierto, carecía de efectos prácticos reales ante la necesidad de una mayoría calificada en el Concejo (8 de 11 ediles) para aprobar cualquier avance significativo del proyecto.
Esta situación habría contribuido al distanciamiento del gobernador de la firma del acta planeada por Cortés y al fracaso de la estrategia.
Finalmente, la reunión programada no abordó la cuestión del Cerro Catedral y el acta no fue firmada, diluyendo así el relanzamiento político que buscaba el gobierno municipal. Como suele decirse coloquialmente: "el intendente quedó bañado y sin fiesta".