

Por: Bache3000
Todo terminó bien: un seguidor de @baribache avisó: hablamos con el vecino, y finalmente no se va a tapar el mural. Antes, sí, hubo debate, y mucho.
Según se relata en las publicaciones, Galo era un artista querido en la comunidad que falleció el 25 de diciembre de 2022. El accidente ocurrió en el kilómetro 14.200 de una avenida, cuando un conductor en un Ford Escort invadió el carril contrario, embistiendo la motocicleta en la que viajaba Galo. Tras seis días de lucha en el hospital, el joven falleció a pesar de los esfuerzos médicos.
Los exámenes toxicológicos revelaron que el conductor responsable tenía 1.29 gramos de alcohol en sangre. Además, según comentan los defensores del mural, esta persona no contaba con registro de conducir y había sido previamente sancionado por manejar en estado de ebriedad. Algunos usuarios también sugieren que el responsable tiene conexiones con "familias importantes" de la ciudad.
El mural fue creado con el propósito de concientizar sobre la conducción responsable y como un homenaje a la memoria de Galo. Según los defensores de la obra, se solicitó y obtuvo permiso del anterior propietario del inmueble para realizar la pintura.
"Se pidió permiso para hacer ese mural, el dueño lo autorizó", afirma uno de los comentarios. Otro usuario señala que el mural "tiene como fin concientizar sobre la conciencia al volante y recordar a Galo."
El debate presenta claramente dos posturas:
A favor de mantener el mural:
A favor del derecho del propietario:
Algunos participantes proponen soluciones alternativas, como realizar el mural "en la pared de la casa de quien está pidiendo mantenerlo" o sugieren en tono de broma que si se pinta de blanco "aparece al otro día con grafitis del gordo69."
El debate trasciende la simple discusión sobre propiedad privada para abordar la forma en que las comunidades preservan la memoria colectiva y honran a sus miembros fallecidos.
Los defensores del mural hacen un llamado a la empatía: "Piensen que su mamá puede leer estas boludeces que escriben y detrás del reclamo hay una familia con dolor." Esta dimensión emotiva del debate resalta cómo los espacios públicos o visibles desde lo público adquieren significados que van más allá de su valor inmobiliario.
Mientras tanto, quienes defienden el derecho del propietario cuestionan: "¿Y qué carajos tiene que ver Galo con que pintaron una pared qué era de alguien y ese alguien la quiere de blanco? Porque se creen con derecho a disponer de las cosas de los demás."
El caso del mural de Galo plantea interrogantes sobre los límites entre el espacio privado y la memoria colectiva en Bariloche, una ciudad que, como señala uno de los comentarios, "también tiene historia" más allá de su identidad turística.