

Por: Bache3000
El edificio municipal parece tranquilo, pero bajo su fachada administrativa se libra una batalla feroz. A un lado, el intendente Cortés. Al otro, los dirigentes del Sindicato de Empleados Municipales (SOYEM). El arma principal: la retención de salarios. El objetivo: que nadie defienda a los empleados de las arbitrariedades que se cometen. Todas, por fuera de la norma.
Cuatro causas judiciales ya están en marcha, como misiles legales disparados desde trincheras sindicales. La última munición: una denuncia formal ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que promete resonar más allá de los límites locales.
La estrategia municipal es quirúrgica: entre enero y marzo de este año, se han retenido los salarios de los representantes sindicales. El objetivo declarado por fuentes cercanas a la administración: "disciplinar" al sindicato, reducir su capacidad operativa. Sino hay representantes defendiendo, los avasallamientos y avance sobre la estrcutura municipal, es más fácil. El gobierno de Cortés quiere ocupar espacios.
Los datos revelan la magnitud del conflicto:
"Nos quieren desgastar", afirma uno de los representantes sindicales, cuyo nombre se mantiene en reserva. "Cada día es una batalla contra la burocracia que busca silenciarnos".
Las acusaciones son graves: abuso de autoridad, interferencia en actividades gremiales, retención indebida de salarios. Cada documento, cada acta, es un fragmento de un conflicto que va mucho más allá de una simple disputa administrativa.
Los integrantes del sindicato, no se quedan quietos. Evalúan acciones penales por delitos contra la propiedad privada, específicamente por la retención de salarios. Algo que Cortés deberia conocer, porque proviene de un sindicato. La OIT ya tiene el expediente sobre su mesa, y las miradas internacionales comienzan a posarse sobre este conflicto local.
Detrás de cada documento, de cada causa judicial, hay trabajadores municipales. Personas que día a día ven cómo su fuente de sustento se convierte en campo de batalla política.
El intendente Cortés argumenta necesidad de control. Los sindicalistas gritan persecución. Entre medio, una ciudad que observa.
No es el primer conflicto que el intendente tiene con algún sector de la ciudad.