Por: Bache3000
El concejal Leandro Costa Brutten no se guarda nada al respecto: "No nos merecemos estos pseudoempresarios que tenemos en Catedral". Sus palabras resuenan con la frustración de cientos de esquiadores que pagaron por adelantado sus pases residentes entre octubre y diciembre de 2024, confiando en las promesas de CAPSA de brindar un servicio de calidad independientemente de los factores climáticos.
La realidad fue demoledora. De las 58 pistas promocionadas en la página web de CAPSA, solo funcionaron Cascada, Zorrito, Eventos y Play Park. Apenas 3 kilómetros de los 100 anunciados. De los 27 medios de elevación, únicamente operaron Ciprés, Princesita y las magic carpets, con cierres anticipados a fines de agosto. Ni una sola pista intermedia o avanzada se habilitó durante toda la temporada.
Mientras tanto, a poco más de 300 kilómetros de distancia, el centro de esquí Volcán Osorno en Chile mantiene estándares completamente diferentes. Con una gestión que prioriza la experiencia del esquiador, este centro logra mantener operativa una mayor proporción de sus pistas incluso en temporadas complicadas, ofreciendo alternativas reales a sus visitantes y respetando las expectativas generadas por su promoción.
La diferencia no es solo operativa, sino de filosofía empresarial. Mientras CAPSA intentó modificar unilateralmente las condiciones de venta al inicio de la temporada 2025 sin autorización del ente de control, centros como Volcán Osorno mantienen transparencia en sus comunicaciones y respetan los acuerdos establecidos con sus usuarios.
Costa Brutten lidera ahora una acción colectiva que busca que CAPSA, el Ente Autárquico Municipal Cerro Catedral (EAMCEC) y OMIDUC acrediten los montos abonados por los pases residentes 2025 a la temporada 2026. La medida se fundamenta en el incumplimiento contractual y la publicidad engañosa, amparada por la Ley de Defensa del Consumidor.

El caso se agrava cuando se considera que los residentes de Dina Huapi fueron directamente impedidos de usar sus pases por una medida cautelar judicial, convirtiendo en nula su inversión en el pase de temporada. "La disponibilidad real hacia los residentes esquiadores de Bariloche fue ínfima y en el caso de los residentes de Dina Huapi ha sido nula", señala el documento de reclamo.
La situación expone una problemática más profunda: la gestión confrontativa de uno de los principales atractivos turísticos de la región. Mientras otros centros de esquí de la Patagonia mantienen estándares diferentes y respeto por sus usuarios, Catedral parece navegar en una lógica donde el cobro anticipado no se corresponde con la prestación del servicio prometido.
Los esquiadores residentes, que sostienen la actividad año tras año con su fidelidad y pago anticipado, merecen más que promesas incumplidas y temporadas fantasma. La comparación con centros como Volcán Osorno no hace más que evidenciar que es posible operar con seriedad y respeto hacia los usuarios, incluso en condiciones climáticas adversas.
La pregunta que resuena en los pasillos del Centro Cívico y en las conversaciones de los barilochenses es simple pero incómoda: ¿realmente nos merecemos esta gestión en Catedral? La respuesta, según los cientos de esquiadores que se suman al reclamo colectivo, parece ser un rotundo no.
El plazo para sumarse al reclamo sigue abierto. Los interesados pueden contactar al 2944587777 o acercarse a la oficina del concejal Costa Brutten en el Centro Cívico, primer piso. Porque quizás sea hora de exigir que Catedral funcione con los mismos estándares que sus pares regionales, o al menos que respete a quienes confían en su propuesta año tras año.