miércoles 15 de abril de 2026 - Edición Nº426

Bache Investiga | 26 oct 2025

"NO SÉ QUIÉN ES"

El intendente Cortés negó conocer a Gustavo Ferrari, el condenado en Guatemala que trabaja en la municipalidad sin designación formal

En una respuesta que generó sorpresa y desconcierto, el intendente Walter Cortés negó conocer a Gustavo Ferrari cuando fue consultado por periodistas de Bache3000 tras emitir su voto en la Escuela 298. "N lo conozco y no sé quién es, no sé quién es", respondió el jefe comunal antes de retirarse del lugar cuando le preguntaron si habría alguna comunicación oficial respecto al caso.


Por: Martín Pargade

 

La declaración de Cortés resulta particularmente llamativa considerando que Ferrari, hermano de una funcionaria municipal de su gestión, que trabaja habitualmente en instalaciones de la municipalidad, maneja una camioneta oficial y participa de reuniones en representación del gobierno local, todo ello sin designación formal ni figurar en ninguna planta de personal.

Según testimonios de funcionarios y trabajadores municipales consultados por este medio, Ferrari ha sido una figura recurrente en el ámbito municipal. Maneja la camioneta Kangoo patente AF 855 PW, interno 934, un vehículo sin plotear asignado por la comuna. Tiene oficina en el edificio Cóndor, antes la tuvo en el Puerto, y se lo ve regularmente acompañando al intendente Cortés en sesiones del Concejo Deliberante, siempre con una carpeta en la mano.

En agosto de 2024, Ferrari estuvo presente en un encuentro del Fab Lab municipal, como consta en una minuta a la que accedió Bache3000. Allí aparece su nombre junto al de funcionarios y miembros de la comunidad Fab Lab, discutiendo temas que iban desde la falta de equipamiento hasta la reducción de horarios de atención. Se lo presenta como "encargado de logística", un título vago que no figura en ningún organigrama oficial.

La situación se vuelve más grave cuando se conoce el historial judicial de Ferrari. En 2015, un tribunal de Guatemala lo condenó a siete años de prisión por lavado de activos, luego de que fuera detenido en el aeropuerto de ese país el 24 de septiembre de 2014 cuando intentaba ingresar con una suma no declarada de dinero en efectivo. Ferrari cumplió su condena en Guatemala.

Pero la historia no termina allí. Actualmente, la justicia argentina lo procesa por hechos ocurridos entre 2011 y 2014, cuando supuestamente integraba una organización criminal vinculada al narcotráfico que transportaba grandes sumas de dinero de origen ilícito en vuelos internacionales, ocultando las divisas en doble fondo de equipajes para eludir controles aduaneros.

El 12 de diciembre de 2024, el Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 2 rechazó un acuerdo de juicio abreviado que habría permitido a Ferrari evitar un juicio completo por lavado de activos agravado. La resolución, firmada por el juez Diego García Berro, desestimó el pacto entre la fiscalía y el acusado, señalando que las pruebas reunidas durante la instrucción no alcanzaban para fundamentar una condena y que era necesario "un mejor conocimiento de los hechos".

El acuerdo propuesto por la fiscalía incluía cuatro años y seis meses de prisión, más una multa de un millón ochocientos mil pesos, y contemplaba la unificación de esta condena con la ya cumplida en Guatemala, lo que en la práctica habría significado que Ferrari no pasara un día más en prisión. El juez lo rechazó y ordenó que se realice un juicio oral y público.

La acusación original mencionaba a otros tres hombres: José Luis Pérez, Marcelo Ferrari y Rogelio Bonis. Marcelo Ferrari, hermano de Gustavo, era señalado como el jefe de la banda. Murió antes de ser juzgado. La causa tuvo repercusión en medios nacionales como C5N e Infobae por esos años.

Varios empleados municipales contaron a este medio que vieron a Ferrari muchas veces. En reuniones del ente autárquico del Puerto, Ferrari habló de pedirle al contador que firmara un acuerdo de confidencialidad. Después de algunos conflictos internos, lo sacaron de esa área. Ahora está en el Cóndor. No cobra sueldo municipal, pero maneja un vehículo oficial. No tiene cargo, pero participa de reuniones oficiales. No es funcionario, pero funciona como tal.

La respuesta evasiva del intendente ante las cámaras, justo cuando se le consultaba sobre el caso Ferrari, profundiza las dudas sobre la gestión municipal. Negar conocer a alguien que es hermano de su secretaria de Producción, que usa vehículos oficiales, que tiene oficina en edificios municipales y que lo acompañó al Concejo Deliberante, no solo resulta inverosímil sino que plantea serias preguntas sobre la transparencia y el manejo de recursos públicos en San Carlos de Bariloche.

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