Por: Bache3000
Los vecinos del barrio relataron que todo comenzó cuando desde las casas vieron llamas en la vera del río. "Un vecino empezó a ver llamaradas en la vera del río desde la casa. Bajamos a apagar el fuego que había sido por una parrilla y un fogón mal apagado", explicaron. La causa del incendio fue un fogón que no había sido correctamente extinguido por quienes lo habían utilizado.
Aunque tanto el SPLIF como la Policía llegaron rápidamente al lugar, las condiciones del terreno y el escaso caudal del Challhuaco complicaron la tarea de los bomberos. "El SPLIF vino y se tuvo que ir porque no podía acceder al río y al poco caudal para apagarlo. Por eso seguimos nosotros, a balde", detallaron los vecinos.
La situación se agravó por la falta crónica de servicios en el barrio. Sin luz eléctrica y sin agua potable, los vecinos debieron improvisar: bajaron hasta el río y, armados con baldes, comenzaron a transportar agua para combatir el fuego. "Somos un barrio sin agua y sin luz, así que lo hicimos a baldes desde el río", señalaron con resignación pero también con orgullo por la respuesta comunitaria.

Los bomberos voluntarios llegaron en una camioneta, pero debieron retirarse para cargar agua y regresaron posteriormente. Para entonces, los vecinos ya habían controlado gran parte del incendio. Cuando el SPLIF volvió, evaluó el enfriamiento del área y se retiraron. "Lo empezamos a apagar los vecinos y lo terminamos de apagar los vecinos", resumieron.
Afortunadamente, el fuego no se propagó gracias a la ausencia de viento y a que en la zona afectada no había pinos que pudieran alimentar las llamas. Sin embargo, el episodio dejó al descubierto una vez más la vulnerabilidad de estos barrios periféricos que llevan años reclamando por la provisión de servicios básicos.
"Lo bueno es destacar el trabajo de los vecinos: a la noche, sin luz y sin agua, apagaron un incendio", concluyeron, poniendo en valor la organización comunitaria que una vez más debió suplir la ausencia del Estado en una emergencia. El hecho ocurrió en la madrugada del martes y no se registraron heridos, aunque el susto fue considerable para las familias que viven en la zona.
La falta de agua potable y energía eléctrica en Chalhuaco es un reclamo histórico que se suma a los múltiples problemas de infraestructura que enfrenta la periferia de San Carlos de Bariloche, donde la expansión urbana no ha sido acompañada por la inversión en servicios esenciales.