jueves 16 de abril de 2026 - Edición Nº427

El Bardo de Siempre | 13 feb 2026

ÉL VOLÓ, YO VOLÉ

Parapentista quedó enganchado en los cables del teleférico: volvió el conflicto que tiene volando a todos

Un piloto tuvo que ser rescatado este viernes al mediodía después de quedar colgado en los cables eléctricos sobre calle Furman. El incidente reaviva la polémica entre la asociación de parapente y la Fundación del Teleférico Cerro Otto por el uso del espacio aéreo.


Por: Bache3000

Lo que comenzó como un vuelo tranquilo terminó con un parapentista literalmente colgado de un cable como ropa en el tendedero, aunque bastante menos pintoresco y bastante más peligroso. El accidente ocurrió este viernes alrededor de las 13:30 horas en el kilómetro 5 de avenida Pioneros, donde todo el equipo del piloto quedó enganchado en los cables eléctricos sobre calle Furman, en las inmediaciones del predio del Teleférico Cerro Otto.

El rescate movilizó a los servicios de emergencia de la ciudad, que debieron trabajar con precaución para bajar al piloto sin que la situación escalara a algo peor. Aunque se desconocen por el momento detalles sobre el estado de salud del parapentista o las circunstancias exactas que provocaron el accidente, lo cierto es que el incidente volvió a poner sobre la mesa un conflicto que viene de largo: la disputa por el espacio aéreo entre quienes vuelan con parapente y quienes administran el teleférico.

De un lado de la contienda está ALAS, la asociación que agrupa a los pilotos de parapente de la región, que defendió durante años la posibilidad de aterrizar en las cercanías del Cerro Otto. Del otro, la Fundación Sara María Furman, que gestiona el teleférico y viene advirtiendo sobre los riesgos que implica compartir ese espacio. La Fundación no solo insiste en que los aterrizajes en la zona son peligrosos, sino que viene reclamando ante el Municipio que se derogue la ordenanza aprobada en 2024 que habilitó precisamente esas maniobras.

La ordenanza municipal había sido celebrada por los parapentistas como una victoria que les permitía operar con mayor libertad en uno de los puntos más codiciados para la práctica del deporte en Bariloche. Sin embargo, desde el teleférico siempre sostuvieron que la convivencia entre ambas actividades en el mismo espacio generaba un riesgo innecesario, tanto para los pilotos como para quienes transitan por debajo.

El accidente de este viernes parece darle argumentos a quienes vienen pidiendo mayor regulación o directamente la prohibición de los aterrizajes en la zona. Quedar enganchado en cables eléctricos no es precisamente un aterrizaje suave, y aunque los parapentistas tienen la destreza y la experiencia de su lado, el espacio aéreo cerca del teleférico presenta desafíos técnicos que no siempre se pueden sortear, especialmente cuando las condiciones climáticas no acompañan o cuando algo sale mal.

Lo concreto es que esta discusión no es nueva, pero tampoco tiene visos de resolverse pronto. Mientras tanto, los parapentistas seguirán defendiendo su derecho a volar en la zona, la Fundación seguirá pidiendo que se prohíba, y el Municipio tendrá que decidir si modifica la normativa o apuesta a que la convivencia es posible. Lo que nadie discute es que situaciones como la de este viernes no deberían repetirse, porque el próximo piloto que quede colgado podría no tener tanta suerte.

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