viernes 03 de abril de 2026 - Edición Nº414

El Bardo de Siempre | 14 feb 2026

ACLARACIÓN, LUEGO DE LA TORMENTA

"El bombo en la puerta del quirófano no puede pasar": la tensión entre Sanidad Animal y el SOYEM por una protesta gremial

Pablo Roque, director de Zoonosis, defendió su decisión de pedir al gremio municipal que no tocara bombos durante una retención de servicios frente al quirófano donde se realizaban castraciones. El funcionario insistió en que respeta la lucha sindical pero que el ruido afecta a los animales sedados.


Por: Bache3000

 

La discusión comenzó con una imagen que circuló por redes sociales y que mostró una situación incómoda: una asamblea del SOYEM con bombos sonando en el pasillo donde funciona el quirófano de Sanidad Animal, en el mismo predio que Tránsito municipal. Pablo Roque, director del área, decidió pedirle al gremio que dejaran de tocar los instrumentos de percusión mientras se realizaban cirugías de castración, y esa solicitud derivó en un enfrentamiento que quedó registrado en videos filmados por ambas partes.

La escena condensó varias tensiones: la escalada del conflicto entre el SOYEM y el Ejecutivo municipal, la defensa de los derechos de los trabajadores, y algo que Roque considera innegociable, el bienestar de los animales que están siendo operados en ese momento.

"No tenía problema con la música, con la asamblea, con todo. Lo que sí les pedía era no generar la percusión de los bombos", explicó Roque en una entrevista con Bache3000 donde intentó despejar las confusiones sobre el episodio. El director aclaró que no está en contra del bombo como símbolo de lucha, que lo siente como un elemento cultural y político que debe estar presente en las manifestaciones por los derechos de los trabajadores. Pero insistió en que hay un lugar donde ese instrumento no puede sonar: la puerta de un quirófano. "No hay quirófano en el mundo que sea recomendable cuando se está operando, se está haciendo una cirugía, se está sedando, en este caso animales, pero en cualquier quirófano del mundo", argumentó, apelando a una lógica que considera universal e indiscutible.

El funcionario detalló el procedimiento que se realiza en el quirófano de Sanidad Animal para contextualizar por qué el ruido representa un problema. Explicó que los perros y gatos pasan primero por una preanestesia y luego por la anestesia completa con ketamina antes de entrar a cirugía, un proceso en el que los animales ya están estresados por estar en un ambiente desconocido, con olores extraños y separados de sus tutores responsables. "El animal tiene un estrés al ingresar al quirófano, porque hay olores distintos, porque es un escenario en el cual no están habituados, porque sus tutores responsables también están nerviosos", describió. En ese contexto, agregó, el sonido del bombo resulta especialmente perturbador, sobre todo para los gatos, que según explicó se estresan mucho más que los perros ante estímulos auditivos intensos.

Roque contó que cuando fueron informados de la retención de servicios, armaron un dispositivo de guardia mínima tanto en el quirófano móvil como en el quirófano fijo de San José al 130, el que está justo enfrente de la oficina de Tránsito. Esa guardia mínima consistía en una veterinaria en preanestesia, una veterinaria en cirugía, dos auxiliares y una administrativa en la recepción de turnos. "La guardia mínima que llevamos adelante el día de la retención es para que cada uno de los trabajadores y trabajadoras del área que quiera ir a manifestarse lo pueda hacer sin ningún perjuicio", aclaró, buscando demostrar que no intentaba impedir la protesta sino solo pedirles que respetaran ciertas condiciones mínimas para seguir operando.

El director subrayó que las cirugías están programadas con días de anticipación, que los vecinos llaman para pedir turnos, que los animales deben hacer doce horas de ayuno antes de la operación, que todo ese proceso genera expectativas y nerviosismo en las familias. "Nos parecía que agregarle el sonido del bombo no correspondía", sintetizó, insistiendo en que su pedido fue simplemente que hicieran toda la manifestación que consideraran necesaria pero que respetaran el derecho de esos animales que estaban entrando en cirugía.

La situación derivó en un cruce filmado por ambas partes. "Hubo videos filmando del lado mío y del lado de ellos", reconoció Roque, aunque restó importancia al hecho de ser grabado. "Yo tampoco tengo problema en que filmen el trabajo que uno hace", agregó, dejando entrever que la escena fue tensa pero que él no se sintió intimidado. Lo que le pareció "triste" fue que el episodio ocurriera con el SOYEM, un gremio con el que dijo tener una relación de respeto porque "son quienes defienden a los trabajadores".

El funcionario aprovechó para reivindicar el trabajo que se está haciendo en Sanidad Animal, un área que según contó había sido vapuleada con mala prensa en el pasado por denuncias de muertes de animales y robos. "Hoy por hoy, el equipo profesional, yo estoy superagradecido, porque cada uno de los trabajadores y las trabajadoras del área dejan todo", afirmó. Aseguró que actualmente atienden con un nivel de calidad que no existe en ninguna veterinaria privada de Bariloche, con capacidad para realizar cincuenta castraciones por día. "Eso solamente se logra con un equipo que está consolidado, que sabe lo que tiene que hacer, que tiene un respeto superlativo por los animales", destacó.

Roque mencionó que el año pasado se inauguró una ampliación de treinta metros cuadrados para la zona de prequirófano y que se consiguieron varios beneficios para los trabajadores del área. "Los trabajadores de Sanidad Animal hoy pueden decir orgullosos que tienen el mejor quirófano de Bariloche", afirmó con énfasis. Anunció que este año está planificada una segunda ampliación del quirófano y de la sala de espera, porque el espacio quedó chico por la cantidad de castraciones que se realizan. También mencionó el operativo Sanidad Animal Más Cerca, que lleva el quirófano móvil a distintos barrios todas las semanas, ofreciendo castraciones, vacunación y desparasitación. "La semana pasada estuvimos en el barrio Omega, esta semana estamos en el barrio Vivero", detalló.

En ese contexto de valoración del trabajo del equipo y del gremio que los representa, Roque intentó aislar el punto de conflicto. "Es importante que estén, que defiendan a sus representados y en eso siempre voy a estar de acuerdo. Pero lo único que se le pidió, se le solicitó, es el bombo en la puerta del quirófano, como pasa en cualquier quirófano del mundo", insistió. Interpretó que el gremio no entendió su pedido porque están en una escalada del conflicto con el Ejecutivo municipal y que a veces esa escalada hace desviar la atención de lo realmente importante. "Sanidad Animal es el única área administrativa sanitaria que tiene el municipio. No hay otra área de estas características que se le pueden comparar con un hospital, con una sala de cirugía", argumentó, buscando diferenciar su situación de la de otras dependencias municipales.

El director recurrió a una comparación para fortalecer su posición. "Hubo manifestaciones en el Garrahan el año pasado y a nadie se le ocurrió llevar un bombo al Garrahan. Por más lucha y por más algo mal que esté, que le bajen el sueldo a los médicos, a los doctores, a quienes trabajan en salud, por más que esté muy mal hacer eso, a nadie se le ocurrió llevar un bombo a la puerta de un quirófano", planteó. Insistió en que es algo bastante simple, que se trata de respeto mutuo, que él no tiene problema en que defiendan a los trabajadores pero que el bombo en la puerta del quirófano le parece algo muy grave.

Roque aclaró que su pedido no tiene que ver con la política ni con ningún criterio ideológico sino con "una política pública sanitaria". "Estamos operando, estamos sedando animales, estamos ingresando animales a cirugía y ese animal tiene que entrar lo mejor posible, lo más tranquilo posible, tanto el animal como el vecino que lo trajo", explicó. También pidió disculpas a los vecinos que pasaron por ese momento incómodo, que son los primeros beneficiarios del servicio de castración gratuita que ofrece el municipio. "Cualquier vecino que quiera castrar a su animal no tiene que pagar ciento cincuenta o doscientos mil pesos en cualquier veterinaria, solamente tiene que llamar al 442-6262 y pedir su turno de castración y va a ser completamente gratuito y con mucha calidad", promocionó.

Cuando se le consultó si buscaba aclarar la situación para evitar confrontaciones, Roque respondió que se trata de llegar a un consenso simple. "La verdad que se pierde la cuestión de fondo, que es el derecho de los trabajadores al reclamo, a la manifestación, a la solicitud, cualquiera sea", reconoció. Pero volvió a insistir en su punto: en las áreas administrativas no hay problema con el bombo, que lo lleven a Hacienda, a Cultura, al puerto, al Centro Cívico, que le parece bien y que está de acuerdo con esa forma de lucha. "Ahora, en un quirófano, ahí sí es importante aclararlo, que eso no se puede hacer", marcó el límite.

El director admitió que quizás desde el gremio desconocían el tamaño del riesgo que puede generar para un animal sedado el ruido del bombo durante el ingreso a cirugía. Contó que cuando se hicieron las obras de ampliación del quirófano, los trabajadores de mantenimiento venían fuera del horario de castración justamente para preservar la salud de los animales. "Esta ciudad ha sufrido no tener castración", recordó, y agregó que ahora necesitan que no se frene el servicio por una manifestación, que si es necesario se haga en menos cantidad pero que no se corte el sistema de castración del municipio.

El episodio dejó videos cruzados, mensajes de trabajadores que le manifestaron apoyo a Roque en privado, y una discusión pública sobre los límites de las formas de protesta en espacios sensibles. El director insistió en que la invitación al diálogo con la Comisión Directiva del SOYEM sigue abierta, que hay mucho por aprender de ambos lados, y que el objetivo es encontrar ese consenso que permita respetar tanto los derechos de los trabajadores como el bienestar de los animales que el municipio tiene la responsabilidad de atender. La conversación quedó ahí, con una tensión irresuelta entre dos lógicas que el funcionario intentó presentar como compatibles: la del bombo como símbolo de lucha legítima y necesaria, y la del quirófano como espacio que exige silencio y cuidado, sin bombos que perturben a los animales sedados que están a punto de entrar a cirugía.

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