Por: Bache3000
Un vecino del barrio El Frutillar se acercó hasta el Centro de Salud ubicado en Cacique Chocori 4065, tras intentar sacar un turno pediátrico y otro odontológico para sus hijos por WhatsApp. "Nos vemos con la desilusión de que no hay administrativos para los turnos pediátricos ni odontológicos para los chicos y la gente de acá del barrio", explicó el hombre, visiblemente molesto pero sereno. Ante la consulta por los días para sacar turno pediátrico y odontológico infantil, la respuesta fue directa: "buen dia, no se estan dando turnos de ningun tipo hasta que el hospital mande administrativo".
El mensaje desnuda un problema concreto y cotidiano: la falta de un solo agente administrativo es suficiente para dejar sin atención a todo un barrio. Los vecinos de El Frutillar, que dependen de ese centro de salud como su primer punto de acceso al sistema sanitario público, se encuentran ante una puerta cerrada sin saber cuándo va a volver a abrirse. "Nos sentimos como que nos están dejando aislados de nuestro derecho a ser atendidos en un centro médico público", dijo el vecino en su mensaje.
Lo que más preocupa a los habitantes del barrio es la situación de los más chicos. Los turnos pediátricos y odontológicos infantiles son, por definición, los que no pueden esperar meses ni postergarse. Una muela que duele, un control de crecimiento, una vacuna fuera de calendario: sin administrativo que gestione la agenda, ninguna de esas necesidades encuentra respuesta en el sistema. El vecino pidió públicamente que algún funcionario tome nota y se acerque a dar explicaciones, pero hasta el momento ninguna autoridad provincial ni sanitaria se pronunció sobre la situación.
Sin embargo, lo que ocurre en el Frutillar no es una excepción ni una anomalía puntual: es un caso testigo de lo que viene pasando en las salitas de los barrios de Bariloche. La falta de personal y la discontinuidad en la atención se repiten en distintos puntos de la ciudad, especialmente en los sectores más alejados del centro, donde el sistema público es la única opción real que tienen las familias para acceder a la salud.
El caso del Frutillar no ocurre en el vacío. En simultáneo, los trabajadores de los centros de salud de Bariloche este martes a la mañana realizaron una asamblea en el Hospital Zonal Ramón Carrillo para reclamar mejores condiciones salariales y de trabajo. La medida de fuerza expresa el agotamiento de quienes sostienen día a día la atención primaria de la ciudad y no encuentran respuesta en las autoridades de salud. Los trabajadores definieron una nueva asamblea para el jueves y un posterior paro para el viernes, con volanteada en calle Moreno.
La crisis que vive el centro de salud del Frutillar es, en ese sentido, la cara más visible de un sistema que funciona al límite. Cuando falta un administrativo, cuando los salarios no alcanzan, cuando las condiciones laborales se deterioran, son los vecinos de los barrios más alejados del centro los que primero sienten el impacto. Los niños que necesitan un turno pediátrico, las familias que dependen del sistema público, los que no tienen otra opción.
El reclamo de un vecino que grabó un video con el celular y una conversación de WhatsApp que lo confirma con pocas palabras se convierte así en el síntoma más elocuente de lo que los trabajadores de la salud llevan semanas intentando explicar. Sin condiciones dignas para trabajar, tampoco hay atención digna para los vecinos. El Frutillar habla por todos los barrios.
