Por: Bache3000
Facundo Villalba no esquivó ningún tema. Sentado en el estudio de Salsa Blanca, el ciclo que emite Radio San José Obrero, el concejal opositor habló durante casi veinte minutos sobre lo que considera las grandes deudas de Bariloche: el vertedero, el Cerro Catedral, el agua potable, la seguridad y el ordenamiento territorial. Pero el hilo conductor de la conversación, el que articuló casi toda la charla, fue uno: la reforma de la Carta Orgánica y, dentro de ese proceso, la discusión por el poder concedente del servicio eléctrico.
Sobre la reforma de la Carta Orgánica, Villalba fue directo: el proceso arrancó con urgencia y volvió a enfriarse. "Hace seis meses había que votar ya los convencionales, decían que no se podía hacer. Ahora estamos hablando de septiembre", señaló, y agregó que ese patrón se repite en casi todos los temas estructurales del municipio. El Cerro Catedral, el vertedero, la digitalización del Estado: asuntos que se instalan en la agenda con urgencia, generan debate y luego desaparecen sin resolución.
El concejal defendió la creación de una comisión previa a la elección de convencionales, similar a la que funcionó en 2005 durante el gobierno radical, donde cualquier vecino podía participar durante seis meses antes de que los elegidos tomaran el trabajo. "Muchas veces escuchando a los vecinos, específicamente a los vecinos, que o tienen soluciones técnicas o son los que han trabajado el tema o son los que sufren, son los que tienen las respuestas a los problemas de Bariloche", dijo.
Entre los ejes que deberían estar en la nueva carta, mencionó infraestructura, seguridad ciudadana —que aparece apenas dos veces en el texto actual—, digitalización del Estado, facilidades para comercios y, de manera enfática, la generación de trabajo. "Si en Bariloche no hay trabajo, esta ciudad empieza a colapsar en un montón de formas que ya hemos visto", sostuvo. También planteó incorporar la figura de ficha limpia: "No podemos tener exconvictos sentados en el sillón del intendente definiendo el destino de la ciudad."
La cuestión del poder concedente fue, sin embargo, el punto de mayor densidad política de la charla. Villalba recordó que Bariloche ya administró ese poder durante treinta años y que devolverlo a la ciudad es, en sus palabras, "devolverle a la ciudad lo que la ciudad ha dado." Argumentó que el servicio eléctrico está directamente vinculado a todo lo demás: sin segunda línea de transmisión no hay posibilidad real de crecer al este, no hay capacidad de bombeo para llevar agua del lago Gutiérrez, no hay condiciones para el desarrollo de Catedral. "La luz es un problema para una ciudad que está en crecimiento", afirmó, y señaló que en julio Bariloche llegó a consumir 77 megas, el 88% de la distribución posible.
El diagnóstico de fondo fue más amplio y más duro: Bariloche no sabe defender sus intereses regionales. "Tenemos seis legisladores de distintos partidos. No debería importar eso. Estas cosas, como gestionar la financiación para estas obras, deberían preocupar a toda la dirigencia política", dijo. Y puso como ejemplo el Alto Valle, donde seis ciudades encabezadas por Cipolletti acordaron con la provincia un vertedero regional para 160.000 habitantes. "¿Por qué el Alto Valle puede y nosotros no podemos?", preguntó. La respuesta implícita quedó flotando: no es la cordillera. Es la política.
Villalba cerró con una definición que sintetizó el tono de toda la entrevista: "Falta gente con coraje, falta gente con convicción que sepa defender a Bariloche. No puede ser que históricamente Bariloche haya tenido el peso que tuvo económicamente y eso no lo haya sabido plasmar."