martes 14 de abril de 2026 - Edición Nº425

Poliladron | 14 abr 2026

DATOS NO OPINIÓN

Las mujeres sostienen la justicia rionegrina: son mayoría en los juzgados, pero minoría entre los jueces

13:36 |Aunque el 55 por ciento de los cargos jerárquicos del Poder Judicial de Río Negro están en manos femeninas, la brecha se invierte cuando se analiza específicamente quiénes ejercen la magistratura, donde los varones conservan la mayoría.


Por: Bache3000

Un informe elaborado por el Centro de Planificación Estratégica del Superior Tribunal de Justicia revela que las mujeres representan el 55 por ciento de los cargos de juezas, jueces, secretarias y secretarios en los organismos jurisdiccionales de Río Negro, mientras que los varones completan el 45 por ciento restante, una fotografía que parecería indicar paridad o incluso avance femenino en la administración de justicia provincial, aunque los números desagregados cuentan una historia más compleja.

Cuando se separan las funciones, la distribución cambia de manera significativa y revela una tensión estructural que persiste en el sistema judicial. Entre las 175 personas que ocupan cargos de juezas y jueces, el 55 por ciento son varones y apenas el 45 por ciento son mujeres, lo que confirma que la cima de la jerarquía judicial sigue siendo predominantemente masculina, a pesar del avance femenino en otros estamentos del organismo.

La diferencia se vuelve aún más elocuente al observar el segmento de secretarias y secretarios, donde el fenómeno se invierte con marcada contundencia. De las 84 personas que ejercen esa función, el 76 por ciento son mujeres y apenas el 24 por ciento son varones, una proporción que, sumada al dato general, explica por qué el promedio total arroja mayoría femenina aun cuando la magistratura permanece en manos masculinas.

Más mujeres en la base, más varones en el poder

La tendencia se replica con fuerza en el resto de la estructura judicial rionegrina, que en total registra 1.843 agentes distribuidos entre organismos jurisdiccionales y auxiliares, de los cuales 1.188 son mujeres y 655 son varones, una relación de casi dos a uno que convierte a las mujeres en el sostén cotidiano del funcionamiento institucional. En el personal jurisdiccional, integrado por 594 agentes, el 78 por ciento son mujeres, proporción que se repite de manera exacta en el área de Mediación, con 81 cargos, mientras que en las áreas auxiliares, con 655 agentes, la presencia femenina alcanza el 62 por ciento.

El único segmento donde los varones son mayoría, además de la magistratura, es el personal de servicio, con 254 cargos y una distribución de 55 por ciento masculino frente al 45 por ciento femenino, lo que reproduce en el ámbito judicial una segmentación por género que también se observa en otros sectores del empleo público y privado, donde las tareas de servicio y mantenimiento siguen siendo asociadas al trabajo masculino.

Desde el punto de vista demográfico, el grueso del personal judicial rionegrino tiene entre 36 y 50 años, tanto entre mujeres como entre varones, lo que describe una estructura de mediana edad con relativa estabilidad en su composición generacional, aunque no informa sobre las tendencias de ingreso en los últimos años ni sobre cómo se distribuye la edad entre quienes ocupan los cargos más altos.

El fuero Civil, Comercial, Minería, Contencioso Administrativo y Familia concentra el mayor volumen de personal, con el 25 por ciento del total relevado, seguido por el fuero Penal con el 15 por ciento, Justicia de Paz con el 8 por ciento, el fuero del Trabajo con el 6 por ciento, Mediación con el 4 por ciento y el Superior Tribunal de Justicia con el 3 por ciento, una distribución que refleja las áreas de mayor demanda en la provincia y que, leída junto con los datos de género, podría orientar futuras políticas de paridad hacia los espacios donde la brecha todavía persiste.

Los datos, que en apariencia celebran el avance de las mujeres en el sistema judicial, invitan también a una lectura crítica sobre los techos que aún existen dentro de esa misma institución, porque el hecho de que las mujeres sean mayoría entre quienes asisten, tramitan y median, pero minoría entre quienes deciden y sentencian, no es un detalle estadístico sino el reflejo de una estructura de poder que todavía no termina de transformarse.

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