viernes 17 de abril de 2026 - Edición Nº428

El Bardo de Siempre | 14 abr 2026

Y AHORA TENEMOS CREMATORIO

Ahora, aparecieron urnas con cenizas camino al refugio Frey

En menos de una semana, vecinos y seguidores de Bache3000 reportaron urnas funerarias abandonadas en el Ñirihuau, en el lago y ahora en el sendero al Frey. La ciudad se prepara para tener su propio servicio de cremación municipal, pero nadie regula qué hacen las familias con las cenizas después.


Por: Bache3000

En poco más de una semana, Bariloche acumuló tres hallazgos del mismo tipo en lugares distintos: urnas funerarias con restos humanos apareciendo en espacios naturales de uso público. El fenómeno, que hasta hace poco parecía aislado, empieza a configurar un patrón que incomoda a vecinos, genera debate en redes y plantea una pregunta que nadie todavía responde: ¿qué pasa con las cenizas después de que las familias las reciben?

El primer episodio ocurrió el 10 de abril en el río Ñirihuau. Mónica Bernardino, vecina de la zona, encontró una urna plástica en el lecho del río con un nombre inscripto en la tapa y denunció el hallazgo en redes sociales. "Soy nacida y criada en Ñirihuau y ya es la segunda vez que me encuentro con cosas que tiran en nuestro río", escribió. La vecina aclaró que no cuestionaba la decisión de las familias de dispersar cenizas, sino el abandono completo del recipiente: "Una cosa es tirar las cenizas, pero la urna por lo general se deposita en un lugar y se guarda, no se tira la urna completa", señaló. Horas después, familiares del difunto se comunicaron con ella, aclararon que desconocían que la urna estaba en el río y la retiraron del lugar.

Días más tarde, un seguidor de Bache3000 reportó una situación similar pero en un escenario distinto: el sendero al cerro Frey. En el mensaje que le envió al medio, el lector contó que venía acampando en la zona y encontró una urna colocada sobre un monumento histórico, la placa de mármol en memoria del Doctor Gregorij Rožman, un obispo esloveno fallecido en 1959 y recordado en ese lugar.

En la urna, también de material plástico de color marrón, se podía leer el nombre de Pérez Orono Susana Beatriz. "Me olvidé de comentarte algo", escribió el seguidor al medio, antes de adjuntar las fotografías. Y agregó: "La gente ahora está teniendo este hábito de mierda… totalmente desubicados. Además contaminan tanto visual como ecológicamente. Además de los restos que hay en la urna, hay altos porcentajes de restos de otros seres humanos que siempre quedan en el crematorio."

Ese último punto no es menor. Los procesos de cremación no son perfectos: técnicamente, los hornos retienen residuos de cremaciones anteriores, lo que significa que una urna puede contener trazas de más de una persona. Abandonarla en un espacio natural, entonces, no es solo una decisión estética o sentimental: tiene implicancias sanitarias y legales que en Argentina prácticamente no están reguladas a nivel local.

La ironía del momento es que todo esto ocurre justo cuando Bariloche está a punto de inaugurar su propio crematorio municipal. Este martes 14 de abril llegó a la ciudad el horno crematorio destinado al Cementerio Municipal, trasladado desde Caseros, provincia de Buenos Aires. Se trata de un equipo automático de última generación, con doble cámara de combustión que opera entre los 600 y los 1100 grados centígrados, diseñado para garantizar un proceso completo, sin emisiones visibles ni olores.

La obra del espacio que lo albergará venía avanzando desde febrero, con modificaciones estructurales en el galpón del cementerio que incluyeron la elevación del techo para la instalación de las torres de ventilación. La gestión del intendente Walter Cortés presentó la llegada del equipo como un hito histórico para la ciudad: hasta ahora, los barilochenses que optaban por la cremación debían trasladarse a otras ciudades para acceder al servicio.

Pero la llegada del crematorio abre una pregunta que el municipio todavía no respondió: ¿qué hará con las cenizas quien las reciba? En Argentina, la normativa sobre disposición final de restos cremados es escasa y fragmentada. No existe una ley nacional que establezca con precisión dónde pueden o no pueden depositarse urnas o dispersarse cenizas. Algunos municipios de otras provincias comenzaron a avanzar en la materia, pero Bariloche no tiene aún ninguna ordenanza que regule el tema.

Lo que muestran los tres episodios de la última semana es que la práctica ya está instalada, y que crece sin ningún marco que la oriente. Dispersar cenizas en el lago o en la montaña puede ser un acto profundamente significativo para una familia. Pero abandonar una urna en el lecho de un río o sobre un monumento histórico en un sendero de trekking es otra cosa: es una forma de descarte que impacta en el paisaje, en el ecosistema y en quienes transitan esos espacios. Con el crematorio municipal a punto de entrar en funcionamiento, el Concejo Deliberante tiene ante sí una oportunidad concreta: regular qué sucede después. Antes de que la próxima urna aparezca donde no debería.

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