Por: Bache3000 // producción Martín Pargade
El Colegio Don Bosco amaneció este viernes distinto. Patrulleros estacionados sobre la vereda, policías en las dos puertas de ingreso y estudiantes que entraban de a uno, con las mochilas abiertas y los brazos levantados mientras los uniformados los palpaban. Un operativo silencioso, hermético, que dejó en claro que la amenaza encontrada la noche anterior en el baño de varones no fue tomada a la ligera.
El cronista de Bache3000 presente en el lugar describió la escena con precisión: los alumnos eran revisados de punta a punta antes de ingresar al establecimiento. En algunos casos, además de la inspección de bolsos, los estudiantes debieron levantar los brazos para ser palpados por el personal policial. La mayoría ingresó antes de las ocho de la mañana, horario habitual de entrada.

Los directivos del colegio no brindaron explicaciones ni se acercaron a hablar con la prensa. El hermetismo fue total. El jefe del operativo policial tampoco estaba presente al momento del ingreso, según indicaron quienes se encontraban en el lugar. La institución eligió el silencio como respuesta pública, al menos durante las primeras horas de la jornada.
Para las 8:30 estaba prevista una reunión extraordinaria entre directivos y padres del Nivel Medio en el Sum del colegio. Según informó el cronista, era esperable que luego de ese encuentro hubiera alguna conferencia o comunicado oficial dirigido a los medios.

El contexto que rodeó ese ingreso era el de una ciudad en estado de alerta. La noche anterior, el propio Don Bosco había confirmado el hallazgo de una amenaza escrita en el baño de varones con advertencias para el viernes 17 de abril, realizó la denuncia policial y activó el protocolo educativo. Pero la jornada del jueves no terminó ahí: también el CET 2 encontró una inscripción que decía "Tiroteo lunes 20", con intervención de criminalística y autorización del fiscal Marcos Sosa Lukman. Y ya entrada la noche, estudiantes de la CEM 36 comenzaron a recibir por WhatsApp capturas de un chat con amenazas explícitas acompañadas de una foto de una pistola.
Tres escuelas. Una misma ciudad. Un viernes que comenzó con policías revisando las mochilas de chicos que solo querían ir a clase.