Por: Bache3000
El debate sobre la estatua del general Julio Argentino Roca en el Centro Cívico de Bariloche lleva años sin resolución y con los ánimos cada vez más caldeados: hay quienes consideran que su presencia en el corazón de la ciudad es una herida abierta para los pueblos originarios, y hay quienes defienden el monumento como parte de la historia y el patrimonio urbano. Ante la parálisis política y el empate social, Bache3000 decidió hacer algo diferente: consultarle a una inteligencia artificial qué opciones existen para saldar el conflicto.
La IA analizó el contexto, relevó antecedentes en otras ciudades del mundo que atravesaron disputas similares en torno a monumentos controvertidos, y elaboró varias propuestas concretas que podrían aplicarse en Bariloche sin necesidad de que ningún sector sienta que perdió la batalla.
Una primera opción planteada fue el traslado del monumento a un espacio de menor centralidad simbólica, como un museo histórico o un parque temático, donde la figura de Roca pueda ser contextualizada con información sobre la Conquista del Desierto y sus consecuencias para las comunidades mapuches y tehuelches. Esta solución es la que más comunidades originarias han reclamado históricamente, y tiene el antecedente de ciudades europeas que reubicaron estatuas coloniales tras debates similares.
Una segunda posibilidad sugerida fue la intervención artística permanente, es decir, mantener el espacio pero agregar elementos escultóricos o instalaciones que pongan en diálogo la figura de Roca con las víctimas de la campaña militar que encabezó, generando una lectura crítica y compleja del mismo lugar. Varios artistas locales ya han manifestado interés en participar de un proceso así.
Una tercera opción fue la consulta popular vinculante, que le devuelva a la ciudadanía la decisión mediante un mecanismo democrático formal, sacando el tema del terreno de las disputas entre concejales y organizaciones y poniéndolo directamente en manos de los vecinos.
Pero la propuesta que más resonó en el análisis de la inteligencia artificial fue la que apunta al corazón del problema: reemplazar una figura que divide por una que une, alguien cuya historia esté libre de las contradicciones morales que hoy hacen imposible el consenso. Y en ese punto, la IA fue categórica: si hay una figura incuestionable en la historia de la Patagonia, esa es la de Francisco Pascasio "Perito" Moreno.
Nacido en Buenos Aires en 1852, Moreno dedicó su vida a explorar y estudiar la Patagonia en condiciones que hoy resultarían inverosímiles, internándose en territorios desconocidos con escasos recursos y una curiosidad científica que no tenía límites. Fue él quien delimitó con precisión los límites entre Argentina y Chile, evitando una guerra entre ambos países mediante su trabajo como perito en la Comisión de Límites, lo que le valió el apodo por el que todos lo recuerdan. Fundó el Museo de La Plata, impulsó la creación del primer parque nacional argentino —el Nahuel Huapi— y donó para ese fin las tierras que el propio Estado le había otorgado como reconocimiento por sus servicios, un gesto de generosidad que tiene pocos equivalentes en la historia argentina. Murió en 1919 en una situación económica precaria, habiendo entregado su patrimonio al país que tanto amó.
A diferencia de Roca, cuya figura es inseparable del avance sobre los pueblos originarios, Moreno mantuvo vínculos personales con comunidades indígenas patagónicas, aprendió su lengua, intercambió conocimientos con sus referentes y fue respetado por ellos, aunque su relación con esos pueblos también tuvo complejidades que los historiadores han señalado. Sin embargo, su legado más duradero —la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi— es precisamente el territorio en el que Bariloche existe y florece, lo que lo convierte en una figura fundacional de la ciudad en un sentido profundamente concreto.
La IA señaló que colocar a Perito Moreno en el Centro Cívico no sería solo un acto de reparación simbólica, sino también una afirmación de identidad: Bariloche le debe al Perito su paisaje protegido, su vocación turística, su nombre en los mapas del mundo. Ningún otro personaje histórico tiene una vinculación tan directa, tan íntima y tan beneficiosa con el territorio en el que la ciudad fue creciendo.
El debate, claro, no lo resuelve ninguna inteligencia artificial. Lo resuelven los vecinos, las instituciones y la voluntad política de quienes tienen la responsabilidad de gobernar. Pero a veces hace falta que alguien —o algo— haga las preguntas correctas para que las respuestas empiecen a aparecer.