Por: Bache3000
La fragilidad de la red aérea es una queja recurrente de los vecinos y un problema estructural que la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB) decidió enfrentar con su plan de soterrado 2026: un programa de inversión sostenida que apuesta a enterrar las líneas eléctricas en puntos críticos del ejido para blindar el servicio contra las contingencias climáticas y mejorar la calidad de vida de quienes dependen de él.
La primera etapa de estas obras se concentró en la zona Este de la ciudad, donde los trabajos partieron desde la Estación Transformadora Este —la ETE Este— y avanzaron sobre uno de los corredores más estratégicos del sector. El cableado Eco Compact Duo que recorría el primer tramo de la línea hacia el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria fue reemplazado y trasladado a cañeros subterráneos, una intervención que combina mejora técnica con reducción de riesgos en una zona de alta circulación.
Uno de los cambios más significativos de esta etapa tiene que ver con el Parque Tecnológico, Productivo e Industrial de Bariloche. El PITBA dependía hasta ahora de la misma línea que alimenta al aeropuerto, una situación que condicionaba la estabilidad del suministro en ambos puntos. Con la nueva intervención, el parque contará con una alimentación exclusiva desde una celda de media tensión de la ETE Este, lo que descomprime la red y le da mayor autonomía a uno de los polos productivos más importantes de la región.

En paralelo, la CEB ejecutó obras similares sobre la salida de la ETE Este hacia el destacamento de la Policía Caminera de Río Negro. El objetivo fue eliminar el cruce aéreo de media tensión, reducir los riesgos operativos y mejorar la seguridad vial en uno de los accesos más transitados de la ciudad. Tres frentes distintos, una misma lógica: sacar las líneas del aire y ponerlas donde el clima no pueda alcanzarlas.
El presidente de la CEB, Alejandro Pozas, sintetizó el espíritu del proyecto con una frase que resume lo que estas obras implican más allá de lo técnico: "Estamos dando un paso fundamental hacia una Bariloche más segura y moderna. El soterrado no es solamente una mejora técnica, es una decisión estratégica que impacta directamente en la calidad de vida de nuestros vecinos".
Pozas también reconoció la dimensión invisible —y por eso históricamente postergada— de este tipo de infraestructura: "Sabemos que son obras que no se ven, pero que cambian la realidad. Reducen cortes, mejoran la seguridad y funcionan como base de la ciudad del futuro. Era un viejo anhelo de la comunidad y hoy lo estamos haciendo realidad."
El dirigente cooperativo fue más allá y enmarcó lo hecho como el inicio de una transformación más profunda: "Este es el comienzo de una transformación profunda. Escuchamos durante años el reclamo de los vecinos y entendimos que había obras que no podían esperar más".