miércoles 22 de abril de 2026 - Edición Nº433

Yo no lo voté | 21 abr 2026

EL PROYECTO QUE TODOS ESPERÁBAMOS

¿Cuántas veces puede faltar un concejal? El Concejo debate reformar su reglamento y las rispideces no tardaron en aparecer

Cuántas veces puede faltar un concejal, quién controla la asistencia y si se puede limitar el uso de la palabra en comisión: tres preguntas sin respuesta definitiva que dividieron a los bloques en la comisión de Gobierno y Legales.


Por: Bache3000

El proyecto impulsado por la concejal Samantha Echeñique para reformar el reglamento interno del Concejo Deliberante volvió a generar un debate profundo en la comisión de Gobierno y Legales, con posiciones encontradas sobre tres ejes: la obligatoriedad de asistencia a las comisiones, la limitación de cinco minutos por intervención y la posibilidad de que la Comisión Legislativa pueda asignar ruta parlamentaria a los proyectos cuando no haya sesión ordinaria. "No podemos no hacernos cargo de que el trabajo que tenemos que hacer es prioritariamente estar acá y lo demás es por añadidura", planteó Echeñique al abrir la discusión.

El articulado reformulado fija en cuatro el máximo de inasistencias justificadas por mes a las comisiones permanentes y pone el control en cabeza de la presidencia de cada comisión. Roxana Ferreyra cuestionó ese mecanismo de manera directa: "Yo en una semana puedo juntar las cuatro faltas. Puede pasar, porque soy miembro de todas las comisiones", advirtió, y propuso acotar el límite a cuatro ausencias por comisión específica. "Tal vez redactar que no puede faltar cuatro veces a una misma comisión. Ahí sí, cuatro, porque ahí es abierto", sugirió Ferreyra.

Echeñique tomó la propuesta.

La concejal Laura Totonelli aportó otra dimensión al señalar que los monobloques cubren solos hasta siete comisiones y planteó que "sería posible pensar en que los monobloques, respecto de las faltas, puedan ser eximidos de esa posibilidad o tengan una prerrogativa mayor". También propuso que sea la persona que verifica el quórum quien registre la asistencia, "porque si tiene la capacidad de poder verificar el quórum es porque está atento respecto de quiénes son los concejales que se sientan en la mesa".

El punto más tenso fue el de los cinco minutos por locución en comisión. La concejal Julieta Wallace se negó de manera tajante: "Todo lo que limite el contenido político del trabajo de un concejal, yo me voy a oponer. Tener que hablar mirando el reloj si voy a cumplir o no los cinco minutos me parece que va en desmedro del trabajo, no a favor".

Wallace fue más lejos y cuestionó el foco del proyecto en su conjunto: "No creo que la labor parlamentaria sentado en esta mesa nos lo va a definir. Si un concejal no puede venir porque está haciendo un trabajo político en otro lugar pero confía absolutamente en su asesor, no entiendo cuál es el problema".

El concejal Facundo Villalba sumó matices al debate sobre las ausencias: "La función del cuerpo y del bloque tiene que estar en todas las comisiones, pero desde el aspecto legal no termino de entender la distinción entre un asesor contratado con fondos públicos para debatir los temas y el concejal". Villalba sí coincidió con Echeñique en un punto concreto: los proyectos que llegan a sesión solo con el dictamen positivo del autor, sin debate previo en comisión, degradan la calidad del trabajo legislativo.

"Los proyectos que han tenido problemas o han sido picantes no fue por ausencia de los concejales, sino por intención del autor de avanzar ese proyecto", sostuvo. La comisión continuará el debate en la próxima reunión, con varios artículos todavía abiertos a modificación.

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