Por: Bache3000
Este viernes, Walter Cortés firmó tres vetos. Tres ordenanzas que el Concejo Municipal había aprobado y que el intendente devolvió, con sus fundamentos, al mismo lugar de donde vinieron. No es la primera vez que pasa algo así en Bariloche. Probablemente no sea la última.
Las ordenanzas eran distintas entre sí. Una quería bajar los límites de velocidad en calles y avenidas. Otra proponía crear un hogar municipal para adultos mayores. La tercera disponía el pase a planta permanente de trabajadores contratados. Tres temas, tres debates, tres textos que el Concejo sancionó y que el Ejecutivo consideró inviables. El mismo día, con argumentos que en algunos tramos se parecen mucho entre sí.
El edil Facundo Villalaba tampoco había estado a favor.
La ordenanza de velocidades modificaba una norma de 1996. Treinta años después, el Concejo entendió que era hora de actualizar los límites en calles, avenidas y encrucijadas. El Ejecutivo dijo que no había estudios técnicos específicos sobre Bariloche, que los fundamentos de la norma se apoyaban en experiencias de otras ciudades, que nadie había medido el flujo vehicular ni considerado las pendientes, el hielo, la nieve, los turistas. Que una ciudad no es cualquier ciudad. Que esta ciudad, en particular, tiene sus propias condiciones. Quizás tengan razón. Quizás no. Pero la ordenanza volvió al Concejo sin promulgarse.
El hogar para personas mayores era, en el papel, una idea generosa. Un centro municipal de residencia permanente, con equipo interdisciplinario, infraestructura adecuada, protocolos de atención. El Ejecutivo enumeró lo que falta: un inmueble, personal, recursos, planificación. Señaló que el municipio ya tiene el Club de Día Margarita y el Servicio de Vivienda Tutelada Compartida, que funcionan con personal propio. Que crear algo nuevo encima de lo que existe, sin presupuesto claro, no es una política pública sino una declaración de intenciones. También mencionó, como en los otros dos vetos, que el Concejo todavía no aprobó la Ordenanza Fiscal y Tarifaria 2026. Ese dato apareció tres veces en las resoluciones. Como un recordatorio. O como una acusación.
El pase a planta era quizás el más esperado por quienes lo necesitaban. Trabajadores contratados, en distintas áreas del municipio, con distintas modalidades, que aparecían en un listado nominal dentro de la ordenanza. El Ejecutivo objetó el mecanismo: dijo que incorporar personas de manera directa, sin proceso de selección abierto, se aparta de los principios de igualdad y transparencia que rigen el empleo público. Cuestionó también que la comisión creada por la norma, con participación del sindicato SOYEM, tuviera facultades para decidir quién entra y quién no. Eso, dijo, es competencia del Ejecutivo. Solo del Ejecutivo.
Los tres vetos fueron firmados el mismo viernes. Las resoluciones llevan los números 1395, 1396 y 1397. Y el Concejo tendrá que resolver ahora qué hace con ellas: si insiste, si negocia, si guarda silencio. La tensión entre los dos poderes municipales no es nueva. Pero rara vez se condensó tan claramente en un solo día.