Por: Bache3000
El gobernador Alberto Weretilneck firmó horas atrás una carta de intención con la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) para avanzar en un financiamiento internacional que permitirá rediseñar el sistema de residuos en Río Negro. El acuerdo, suscripto junto al embajador de Francia en Argentina, Romain Nadal, y la secretaria de Estado de Energía y Ambiente, Andrea Confini, marca un punto de inflexión en la política ambiental provincial: abandonar el esquema fragmentado por localidad y apostar a una solución regional, integrada y sustentable.
En una primera etapa, el proyecto se concentrará en seis municipios del Alto Valle. Pero la nota de prensa oficial no se queda ahí: habla de transformar "el sistema de residuos en todo el territorio", una expresión que, leída con atención, sugiere que el esquema está pensado para escalar. El Alto Valle es el punto de partida, no el destino final.
Esa perspectiva de largo plazo es la que enciende las expectativas en Bariloche. La ciudad arrastra desde hace años un problema que se volvió insostenible: el CRUM, el vertedero municipal ubicado en las afueras de la ciudad, acumula críticas por su impacto ambiental y sanitario, y los vecinos llevan tiempo reclamando no solo una mejora en la gestión sino un traslado definitivo del sitio. La solución, en la visión de las organizaciones que impulsan el reclamo, no puede ser cosmética ni local; debe ser regional.
En diálogo con Bache3000, Weretilneck había señalado que la Provincia no intervendría en la cuestión del basural barilochense si la respuesta era solo para Bariloche. La condición era una solución de escala, que integrara a varios municipios. Esa es, exactamente, la lógica que hoy tiene el convenio con la AFD.
El antecedente de Cipolletti refuerza la lectura. Allí la articulación intermunicipal fue la clave que permitió avanzar con una propuesta técnica y financieramente viable, cuando los intentos aislados no habían prosperado. El proyecto contempla la construcción y mejora de centros ambientales, la optimización de los circuitos de recolección y transferencia, la incorporación de nuevas tecnologías para el tratamiento y la disposición final, y el cierre progresivo de basurales a cielo abierto. Este último punto es, para muchos barilochenses, el corazón de cualquier solución real.
"Es la confirmación de una gestión concreta que permite a Río Negro avanzar hacia una inversión estratégica para transformar el sistema de residuos en todo el territorio", dijo Weretilneck tras la firma. El gobernador también destacó la capacidad provincial de gestionar financiamiento internacional y convertirlo en obras, empleo y mejores condiciones sanitarias para la población.
Lo que viene es la parte más difícil: la aprobación formal del crédito, la definición de los municipios que se incorporarán en cada etapa y, para Bariloche, la negociación de un esquema regional que finalmente le permita resolver lo que no pudo solo. La firma con Francia abre esa posibilidad. Si el Alto Valle es la primera estación, la pregunta que recorre la zona andina es cuándo llega el tren al sur de la provincia.