Por: Bache3000
Eran casi las cuatro de la madrugada cuando el Sistema de Emergencias 911 recibió el llamado que puso en alerta a la Comisaría 42 de Bariloche: un joven estaba apoyado en la baranda del puente del río Ñireco, sobre la ruta de Circunvalación, en inmediaciones del acceso al Challhuaco. Sostenía la estructura con ambas manos. Sus intenciones quedaban claras.
Dos efectivos de la Policía de Río Negro llegaron al lugar en minutos. Lo que encontraron exigió calma, paciencia y precisión: un joven al límite, en uno de los momentos más oscuros de su vida. Lejos de actuar con urgencia física, los uniformados eligieron primero las palabras. Le hablaron. Lo escucharon. Le ofrecieron contención.
Mientras sostenían el diálogo, implementaron de manera simultánea maniobras de sujeción para impedir cualquier movimiento hacia el vacío. La combinación funcionó. El joven fue persuadido de abandonar su posición y accedió a recibir ayuda.
Fue trasladado al Hospital Zonal Ramón Carrillo, donde recibió atención médica y fue asistido por especialistas del área de Salud Mental del nosocomio.