miércoles 13 de mayo de 2026 - Edición Nº454

agarrá la pala | 2 may 2026

EL BARDO DE LA BARDA

​​​​​​​Buscan estabilidad en la Barda del Ñireco: obras de contención en un territorio de emergencias

El municipio ejecuta trabajos de consolidación del terreno y construcción de un terraplén en un sector que acumula décadas de incendios, deslizamientos y reclamos vecinales sin respuesta.


Por: Bache3000

El intendente Walter Cortés visitó esta semana el sector donde se llevan adelante nuevos trabajos en la Barda del Ñireco, uno de los puntos más sensibles de Bariloche. La recorrida permitió observar el avance en la construcción de estructuras de contención destinadas a sostener el talud y prevenir derrumbes, junto con el relleno con ripio para la conformación de un terraplén que busca consolidar el suelo y aportar mayor firmeza a toda la estructura.

Desde el Ejecutivo municipal señalaron que las tareas se ejecutan bajo criterios técnicos adecuados, priorizando soluciones duraderas. Los trabajos se encuentran en una etapa que describen como crucial, con avances sostenidos que apuntan a reforzar la infraestructura del sector y acompañar el desarrollo urbano de la ciudad.

No es la primera intervención en la zona, y el contexto lo explica. La Barda del Ñireco tiene una historia marcada por emergencias recurrentes que la convirtieron en uno de los reclamos más persistentes del barrio Lera.

La barda es una franja geológicamente compleja que divide sectores de la ciudad y concentra una densidad poblacional elevada. Las viviendas ubicadas al borde de la barda se asientan sobre un terreno complicado por los desniveles, que en invierno suele presentar riesgos de derrumbes. Esa inestabilidad tiene antecedentes que se remontan al menos a la década de 1990: vecinos del barrio Lera recuerdan lo ocurrido en la barda del Ñireco en esa época, cuando producto de lluvias intensas varias viviendas resultaron afectadas por deslizamientos.

El problema del fuego es igualmente crónico. La barda del Ñireco es una de las zonas donde más desechos de todo tipo se arrojan, lo que trae como consecuencia incendios constantes en la época de verano. Los focos no son fenómenos excepcionales: el peligro de incendios de interfaz en la Barda del Ñireco no encuentra solución y es una problemática de larga data. Algunos de esos incendios fueron intencionales, según confirmaron los propios bomberos en distintas oportunidades.

El episodio más reciente de magnitud se registró en febrero de 2025. Las llamas, alimentadas por el viento y la vegetación seca, se expandieron rápidamente en las inmediaciones de las calles Los Radales y Anasagasti, poniendo en riesgo varias viviendas. Bomberos Voluntarios, el SPLIF y la Policía de Río Negro acudieron rápidamente al lugar, pero el fuego continuó avanzando debido a la geografía del terreno y las condiciones climáticas. El arranque de 2026 tampoco fue diferente: el 1 de enero se registró un nuevo incendio en la barda del Ñireco que movilizó a brigadistas, bomberos y Protección Civil.

El reclamo vecinal que no cesa

La situación no solo preocupa a las autoridades. La Junta Vecinal del barrio Lera ha planteado ante el Concejo Municipal un abordaje integral de la zona, con foco en los riesgos que implican los deslizamientos, los incendios reiterados —muchos de ellos intencionales— y la ocupación de terrenos inestables, producto del crecimiento urbano desordenado.

El antecedente de gestión también es elocuente. En 2004, el municipio relevó a 270 familias que habitaban la ladera oeste de la barda en condiciones de riesgo y las incluyó en un plan de reubicación acordado con la provincia a través del Instituto de Planificación y Promoción de la Vivienda (IPPV). Sin embargo, parte de esas familias volvió a los mismos terrenos una vez demolidas las viviendas, perpetuando el ciclo de riesgo.

En ese marco, los trabajos que supervisa ahora el intendente Cortés representan un nuevo intento de intervención estructural. La intervención en la Barda del Ñireco apunta a mejorar la conectividad entre distintos barrios de la ciudad y optimizar la circulación vehicular en una zona históricamente postergada, con utilización de maquinaria propia, personal municipal y producción de hormigón desde la planta local. La obra más reciente incluyó además la construcción de barreras de hormigón tipo New Jersey con 150 metros lineales de extensión, 90 centímetros de altura y estructura interna de hierro para mayor resistencia.

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