Por: Bache3000
Cuando Bache3000 publicó la historia de Valeria Andrade, la ironía parecía completa en sí misma: la directora del área encargada de fiscalizar comercios operaba en su propio domicilio un depósito de vinos que no contaba con ninguna de las habilitaciones que ella misma estaba obligada a exigir al resto de los comerciantes de la ciudad. Los vecinos habían aportado las fotografías. La normativa era clara. La explicación de Andrade —que el depósito "pertenece a un amigo"— no resistía el más mínimo análisis jurídico ni moral.
Pero la historia no terminó ahí. Terminó de otra manera.
Según la Resolución N° 00001470-I-2026, Andrade obtuvo una licencia sin goce de haberes bajo los términos del Estatuto de los Obreros y Empleados Municipales, que regula específicamente las licencias políticas. El documento oficial consigna que el 12 de marzo de 2026 ingresó al Departamento de Personal una solicitud de "licencia política" firmada por la propia Andrade, en la que indicaba que pasaría a cumplir tareas políticas dentro de la misma Subsecretaría de Inspección General donde hasta ese momento revistaba como empleada de planta permanente. El Subsecretario del área confirmó mediante nota interna que Andrade inició funciones como personal político el 1° de abril de 2026.
Consultadas fuentes municipales sobre el destino de la denuncia original, la respuesta fue escueta: no se determinó que existiera una irregularidad. La denuncia mediática no avanzó ni en términos administrativos ni judiciales, y la situación, según esas mismas fuentes, quedó resuelta.
Locierto es que la funcionaria pasó de empleada de carrera a personal político en el mismo organismo donde se desempeñaba. Y que ese cambio, según informó una fuente municipal a Bache3000, implicó una diferencia salarial sustancial: prácticamente duplicó sus ingresos.
