Por: Bache3000
El intendente Walter Cortés abrió su discurso con una definición que buscaba anclar el presente en la historia. "Esta no es solo una cifra", dijo sobre los 124 años de la ciudad, "es el acumulado de miles de sueños, de esfuerzos compartidos y de una identidad inquebrantable, forjada entre el rigor de la montaña y la inmensidad del Nahuel Huapi". Ante un escenario montado sobre la avenida Mitre con poca concurrencia por la lluvia intensa, el jefe comunal eligió un tono de gestión antes que de celebración.
Cortés repasó obras concretas —mencionó el trabajo de pavimentación sobre la Paralela 258, continuado hasta el primero de mayo— y enmarcó cada intervención municipal como "un acto de justicia" para los vecinos que más lo necesitan. Habló de administrar con transparencia, proteger el patrimonio colectivo y asegurar que Bariloche crezca "con el fruto de su propio esfuerzo". No huyó de la autocrítica implícita: reconoció que hay gente en el Alto y en el Bajo que lleva mucho tiempo esperando oportunidades de trabajo y de crecimiento, y asumió la responsabilidad de gobernar para todos.
"No vine a prometer lo imposible", dijo el intendente, en una de las frases más directas de su intervención. Y luego: "Mi equipo y yo estamos para hacer las cosas con sencillez, con la alegría de saber que podemos aliviar el día a día de quienes más nos necesitan". Fue el pasaje más personal del discurso, el que mejor sintetizó el tono de gestión que Cortés intenta proyectar.
Cuando le llegó el turno, el gobernador Alberto Weretilneck retomó el hilo histórico y lo llevó hacia el presente político. Reconoció a los pioneros como fundamento de la identidad barilocheense, pero dedicó la mayor parte de su intervención a hablar del vínculo entre provincia y municipio. "Durante muchos años, Bariloche y la provincia estuvieron desencontradas y había momentos difíciles en los cuales no había manera de consensuar un solo tema", admitió. "Hoy podemos consensuar todos los temas, desde la diversidad, desde la mirada distinta, pero con un objetivo concreto: que todo lo que hagamos sirva para que los barilocheenses estén mejor".
Weretilneck también ponderó la participación comunitaria como una fortaleza singular de Bariloche. "Si Bariloche hoy tiene una distinción, es la distinción de la absoluta participación comunitaria en la toma de decisiones de la ciudad", señaló, reconociendo que eso "a veces nos lleva más tiempo de lo habitual" y genera dificultades, pero calificándolo como "una fortaleza sin igual".
El gobernador cerró con una ratificación del compromiso provincial hacia la ciudad: "Esta es la mejor y la más hermosa ciudad que tiene la Patagonia argentina", afirmó, y prometió seguir trabajando junto al equipo de la municipalidad y los legisladores "para que año tras año podamos demostrar que estamos en el camino correcto".
El acto se desarrolló en un contexto marcado por la lluvia y el frío que redujo notablemente la concurrencia habitual en los aniversarios de la ciudad. El desfile tradicional de escuelas e instituciones fue suspendido por las condiciones climáticas. Pese a ello, el escenario concentró a buena parte del arco político regional: intendentes de la zona, senadores nacionales, legisladores provinciales, concejales y autoridades de fuerzas de seguridad y organismos nacionales.