Por: Bache3000
Cada 4 de mayo se conmemora el Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales. La fecha coincide con el día de San Florián, patrono de quienes enfrentan el fuego. Es un detalle que merece pensarse: una festividad religiosa convertida en efeméride laboral. Algo así como un reconocimiento que llega desde muy lejos.
El acto fue en el gimnasio de Bomberos de la calle Beschtedt, en Bariloche. Estuvieron el intendente Walter Cortés, el gobernador Alberto Weretilneck, concejales, legisladores, fuerzas de seguridad, el Ejército Argentino, la Gendarmería Nacional. Varios cuarteles de la región. Familiares. Vecinos. El tipo de acto donde la gente ocupa todas las sillas y de todos modos queda espacio para el silencio.
Weretilneck anunció que se ultiman los detalles de un proyecto de ley para jerarquizar al SPLIF, el Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales. La idea es darle autarquía: autonomía presupuestaria, de recursos humanos, de administración. "Hay instituciones en la provincia que tienen muchos años con esta organización", dijo el gobernador. "El SPLIF también debe avanzar en ese sentido."

Es una deuda que el propio funcionamiento del organismo evidencia. Que haya que anunciarlo en un acto de homenaje dice algo sobre los tiempos del Estado.
Los números de la última temporada, sin embargo, son buenos. En Bariloche hubo 120 incendios y se perdieron apenas nueve hectáreas. En El Bolsón, 52 hectáreas y ninguna vivienda. Weretilneck lo explicó con una fórmula que repitió más de una vez: "El primer ataque, la inmediatez, es lo que nos da el éxito." También mencionó un helicóptero, tecnología satelital, un avión de monitoreo con tecnología de INVAP, sistemas de inteligencia artificial para el análisis del fuego.
Cortés, por su parte, detalló el equipamiento municipal incorporado para la temporada: cuatro camiones aguateros nuevos que llevan la flota a siete unidades, una maquinaria para apertura de cortafuegos y cuatro camionetas con tanques de mil litros y sistemas de bombeo para intervención rápida.
Nelson Leal, jefe del SPLIF Central Bariloche, habló de la exigencia del trabajo. "Implica una gran entrega, asumir riesgos y una capacitación constante", dijo. Es cierto. Los brigadistas trabajan en condiciones que la mayoría de las personas no imagina. Lo saben ellos, lo saben sus familias, lo saben los vecinos que alguna vez vieron el humo desde sus casas y esperaron.

Weretilneck cerró su intervención con una idea que vale la pena guardar: la prevención no es solo una tarea del Estado. "Cuando hay conciencia social, los resultados son mejores", afirmó. Hay algo honesto en esa frase. Y también algo cómodo. Pero eso es otro tema.
El acto duró aproximadamente dos horas. Afuera, los bosques de Bariloche siguieron siendo lo que son: un patrimonio que se cuida con presupuesto, con vocación y con suerte. Las tres cosas juntas, ojalá.
