lunes 11 de mayo de 2026 - Edición Nº452

La ley y el orden | 5 may 2026

(VIDEO) ESTA MADRUGADA

Estaba alcoholizado, robó un colectivo turístico, y lo dejó tirado al costado del Ñirihuau

Un vecino le acercó esta mañana a Bache3000 las imágenes que captó su cámara de seguridad: un hombre, aparentemente alcoholizado, recorrió varios galpones de la zona del Ñireco de madrugada hasta llevarse un colectivo turístico estacionado en Vereertbrugghen al 3084. Horas más tarde, el vehículo apareció abandonado a la vera del río Ñirihuau. El dueño no salía del asombro: "Se tomó su tiempo, fue con toda la tranquilidad del mundo."


Por: Bache3000

A las cuatro y media de la mañana, cuando Bariloche duerme o finge que duerme, un hombre llegó a la calle Vereertbrugghen con tiempo y con ganas. Las cámaras de seguridad lo registraron: intentó entrar a varios galpones, no pudo, siguió. Hay algo casi metódico en esa secuencia, algo que en otro contexto se llamaría perseverancia.

Finalmente, uno de los galpones cedió. Adentro había un colectivo turístico, de esos que llevan visitantes a ver los lagos y las montañas que en los folletos parecen pintados. El hombre se subió. Y arrancó.

Marcelo Botti, dueño del vehículo, habló con Bache3000 esta mañana, después de que un vecino de la zona le acercara las imágenes que había captado su cámara. "Me llamó temprano, me dijo que tenía un video y que no sabía bien qué hacer con eso", contó Botti. "Cuando lo vi, no lo podía creer."

El dueño se había enterado del robo horas antes, cuando fue al galpón y el colectivo no estaba. "Ojalá no lo desarmen para vender las piezas", dijo. "Acá nos conocemos todos, tarde o temprano alguien sabe algo." En esa frase cabe toda la filosofía de una ciudad chica: la esperanza de que el ladrón también sea vecino, de que haya algún límite moral aunque sea uno mínimo.

Lo que sigue es más extraño todavía. El colectivo apareció a la tarde, abandonado cerca del río Ñirihuau. Sin conductor. Sin explicación. La policía científica llegó a verificar que era el mismo vehículo, a buscar algún rastro, algún hilo del que tirar.

¿Adónde fue durante esas horas? ¿Quién lo manejó y por qué lo dejó ahí, junto al río, como si fuera un objeto que ya no servía? Son preguntas que la investigación todavía no responde.

Botti tiene la suya propia: "Lo que más me llama la atención es que se tomó su tiempo, no entró y salió corriendo. Fue con tranquilidad, a las cuatro y pico de la mañana." Hay en esa observación algo de asombro genuino, casi de respeto involuntario. Robar un colectivo turístico en Bariloche de madrugada no es el crimen más rentable que se pueda imaginar. Pero alguien lo hizo, con calma, con paciencia, mientras la ciudad dormía.

La policía investiga. El colectivo volvió. Y en algún lugar de Bariloche, alguien tiene resaca.

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