Por: Bache3000
Este miércoles al mediodía el estacionamiento del CRUB en Quintral 1250 se llenó de voces y brazos. Estudiantes, docentes, no docentes, graduados y vecinos se sumaron a una acción colectiva que convirtió un gesto simbólico en una declaración política: la universidad pública no se negocia.
La convocatoria nació del trabajo interclaustro, ese espacio donde confluyen todos los sectores de la comunidad universitaria. La coincidencia fue unánime. El Estado nacional debe garantizar los recursos que la Ley de Financiamiento Universitario establece, sin demoras ni recortes que pongan en riesgo la calidad académica, la investigación científica y el acceso igualitario al conocimiento.

El conflicto por el financiamiento universitario tiene una historia reciente y concreta. La ley aprobada por el Congreso en agosto de 2025 proponía actualizar las partidas presupuestarias según la inflación acumulada de 2023 y 2024, y recomponer los salarios de docentes y no docentes desde diciembre de 2023 en línea con el IPC. El presidente Javier Milei la vetó mediante el Decreto 647/2025, argumentando que su implementación comprometía el equilibrio fiscal, considerado por el gobierno el eje central de su programa económico.
Luego del veto, ambas cámaras del Congreso ratificaron la ley, que quedó vigente, aunque judicializada. El gobierno presentó recursos extraordinarios para suspender su aplicación. En ese escenario de pulseada institucional —donde una ley existe en el papel pero el Ejecutivo se niega a aplicarla— es que las universidades públicas de todo el país, incluido el CRUB, siguen reclamando en las calles lo que la norma ya les reconoce.

La Universidad Nacional del Comahue tiene una historia larga en la Patagonia y una convicción que este miércoles volvió a quedar clara: la educación pública es un derecho, no un privilegio. El abrazo al CRUB no fue un acto decorativo. Fue la expresión de una comunidad que conoce lo que está en juego cuando el financiamiento se recorta, cuando los salarios docentes pierden contra la inflación y cuando los presupuestos no alcanzan para sostener laboratorios, becas ni infraestructura.
Bariloche es una ciudad que creció con el CRUB adentro. Ingeniería, Ciencias del Ambiente, Física, Educación; generaciones de profesionales formados en esas aulas sostienen hoy instituciones, empresas y organismos de toda la región. Defender la universidad, senaló la comunidad educativa, es defender ese capital colectivo que no tiene reemplazo.