Por: Bache3000
Hay una manera de terminar con una discusión y es ir a buscar la verdad donde está. No en una reunión, no en un audio de WhatsApp, no en las palabras de quien tiene interés en que todo parezca normal. Sino en el papel con membrete, con firma y con fecha. La
Eso fue lo que hicieron algunos socios de la Cooperativa de Vivienda Ebenezer Limitada después de la reunión del 5 de mayo. Porque en esa reunión, a la que asistieron solo algunos asociados al proyecto de loteo en Las Morenas, Pampa Alta, las autoridades de la cooperativa dijeron que todo lo que este medio publicó era mentira. Que había sido pagado para dañar el proyecto. Que estaba todo bien. Y que los socios debían seguir pagando.
Algunos no quedaron conformes. Y fueron a preguntarle a quien sabe: a la Municipalidad de Bariloche.
La respuesta llegó el 7 de mayo de 2026, firmada por Juan S. Rodríguez, Subsecretario de Obras Particulares de la Municipalidad. El documento es breve y no deja lugar a interpretaciones. Sobre los lotes con nomenclatura catastral 19-2-N-0N10-01B, 19-2-N-0003-001 y 19-2-N-0N10-01A, que corresponden al campo donde la cooperativa prometió entregar terrenos, el funcionario municipal escribió lo siguiente: el campo no cuenta actualmente con ningún tipo de autorización municipal, ni con ningún tipo de proyecto vigente. Y remató con una frase que vale subrayar: en caso de existir algún tipo de comercialización, no correspondería.
En tres renglones, la Municipalidad dijo lo que la conducción de la cooperativa negó y niega a sus socios. No hay autorización. No hay proyecto vigente. En la misma situación, o peor, está la empresas Garcés SAS. Y si alguien está vendiendo algo sobre ese terreno, no debería estarlo haciendo.
Para entender el peso de esa respuesta hay que saber qué significa en la práctica. Todo proyecto de urbanización de tierras en Bariloche debe cumplir una serie de pasos obligatorios por normativa, sin excepción. Primero, un certificado de amojonamiento que delimite físicamente el terreno. Después, factibilidades de servicios: luz, agua, cloacas. Si no hay redes de agua que pasen por la zona, debe acreditarse al menos la existencia de agua en napas subterráneas de la que los futuros habitantes puedan servirse.
Luego, una aprobación del proyecto en el concejo, con Rango definido. Deben estar definidos los espacios verdes, las calles, los lotes. Si habrá instituciones. Y finalmente, diversos trámites ante la Municipalidad para acreditar todo. Una fuente con conocimiento directo del funcionamiento municipal, que habló con este medio de manera reservada, lo resumió con una claridad que no admite matices: nada de eso existe. El proyecto no existe para el Estado municipal, más allá (incluso) de toda la cuestión legal que lo rodea.
El documento municipal agrega un dato más. Existieron dos consultas previas sobre ese mismo terreno, identificadas bajo los números CP 1933/2022 y CP 1982/2021. Esas consultas, que podrían haber sido el inicio de un trámite de urbanización, no prosperaron, no están vigentes y están sujetas a un litigio judicial. Es decir, ni siquiera los intentos anteriores de darle forma legal a este proyecto llegaron a ningún lado. El terreno lleva años sin avanzar en su habilitación municipal, y nadie de la conducción de la cooperativa explicó eso en ninguna reunión.
Lo que significa todo esto, en términos simples, es que las cientos de familias que pagaron cuotas durante meses y años lo hicieron sobre un proyecto que la propia Municipalidad de Bariloche considera sin autorización y sin proyecto vigente. Que la comercialización de esos lotes, según el organismo municipal competente, no correspondería. Que los pasos obligatorios que cualquier urbanización debe cumplir antes de poder venderse no fueron dados, ninguno. Y que cuando las autoridades de la cooperativa dijeron en la reunión del 5 de mayo que todo estaba bien y que este medio mentía, se olvidaron del pequeño detalle: que alguien podía preguntar a la Municipalidad.
Este medio tomó conocimiento que lagunas personas pidieron la devolución del dinero. La respuesta fue: que se devolver+ia una parte y con una espera de 60 dias.
La pregunta que queda, después de leer ese papel con membrete y firma, es la misma de siempre. La que nadie respondió en ninguna reunión, en ningún audio, en ningún contrato. Si los terrenos no pueden venderse: ¿adónde está la plata?