lunes 11 de mayo de 2026 - Edición Nº452

La ley y el orden | 9 may 2026

MILITANCIA NO ES TRABAJO

La Corte Suprema le dijo lo que ya sabía: un funcionario político no puede quedarse cuando cambia el gobierno

​​​​​​​Juan Segundo Bellocq llegó al cargo político más alto del organismo previsional en la región durante el macrismo. Cuando lo echaron en 2020, consiguió una medida cautelar y siguió trabajando. Este miércoles, el máximo tribunal del país le rechazó todo. Militancia no es trabajo.


Por: Bache3000

Juan Segundo Bellocq perdió este miércoles en la Corte Suprema. Perdió de la manera más breve posible, con esa economía de palabras que tienen los fallos cuando el caso no amerita discusión. Los recursos extraordinarios son inadmisibles, dice el papel. Artículo 280. Con costas. Notifíquese y remítase. Fin.

Cinco años de litigio terminaron en tres líneas. Uno de los jueces, Ricardo Lorenzetti, agregó un párrafo para aclarar que rechazar un recurso no significa que la decisión anterior sea justa. Pero tampoco significa lo contrario. Significa que la Corte no va a perder tiempo con un caso que nunca debió llegar hasta ahí.

Bellocq era el jefe regional de ANSES durante el gobierno de Mauricio Macri. Cuando asumió el crago, era yerno de Sergio Capozzi, actual diputado nacional. Su cargo no era el de un delegado de una oficina local, sino el jefe regional, el cargo más alto del organismo previsional en la zona. Cuando en diciembre de 2019 cambió el gobierno, su situación quedó comprometida. En 2020 llegó el despido. Hasta ahí, todo normal. Todo previsible. Lo que pasó después fue lo raro.

Pese haber sido un cargo político, Bellocq decidió no irse. Inició acciones legales. Consiguió una medida cautelar que obligó a ANSES a mantenerlo en funciones mientras la causa tramitaba. Cinco años trabajando bajo la protección provisoria de un papel judicial, mientras el expediente subía de instancia en instancia buscando un fallo definitivo que nunca llegó a su favor. Pasó por el Juzgado Federal de Primera Instancia de San Carlos de Bariloche. Perdió. Pasó por la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca. Perdió. Llegó a la Corte Suprema. Perdió.

La lógica de fondo es la misma que en otros casos similares: los cargos de conducción política no tienen estabilidad laboral. No porque sea justo o injusto. Sino porque es lo que corresponde que sea. Si cada funcionario político pudiera convertir su cargo en empleo permanente cuando cambia el gobierno, la administración pública sería un depósito de militantes inamovibles que entraron por el partido correcto en el momento correcto.

No es el primer caso de este tipo con epicentro en Bariloche. Santiago Palmeyro, exgerente de la UDAI local y excandidato a intendente por Juntos por el Cambio en 2019, recorrió el mismo camino. También lo echaron con el cambio de gobierno. También consiguió una cautelar de reincorporación. También litigó años. La Corte también le dijo que no.

La cautelar que mantuvo a Bellocq en su puesto durante cinco años fue tiempo prestado. El expediente FGR 5785/2020/CS1 se cierra con una fórmula: notifíquese y remítase. Bellocq puede decir que llegó a la Corte Suprema. También puede decir que la Corte no lo escuchó. Lo que no puede decir es que no sabía cómo iba a terminar. Todos los que ocupan cargos políticos saben cómo termina cuando cambia el gobierno. Esa es la regla. Una cautelar la suspende. No la cambia. La política ya debería saberlo. 

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