Por: Bache3000
A fines de 2023, un cartel sobre la Ruta 82 anunciaba un complejo inmobiliario en el predio donde funcionó la Hostería El Retorno, en el ingreso a Villa Los Coihues, sobre la costa del Lago Gutiérrez. Lo que en principio se presentó como un desarrollo de 72 departamentos derivó con el tiempo en un proyecto de mayor envergadura: 48 residencias, un hotel de 99 habitaciones operado por la cadena Meliá, una sala de eventos de 500 metros cuadrados, restaurante y pileta climatizada.
El problema, según advirtió la Junta Vecinal del barrio, es que las obras avanzaron y avanzan sin que exista un Estudio de Impacto Ambiental integral ni un sistema de tratamiento de efluentes cloacales aprobado, a metros de uno de los lagos que abastece de agua al sector.
Así lo señaló la Junta Vecinal de Villa Los Coihues en un comunicado, en la que detalla un extenso proceso de consultas, reuniones y presentaciones ante organismos municipales y provinciales que, según sus integrantes, no obtuvieron respuestas satisfactorias.

Cuando representantes de la Comisión de Ambiente y Hábitat de la Junta Vecinal se reunieron en agosto de 2024 con los arquitectos del proyecto —Víctor Araujo y Rubén Ritondale— y con la entonces Secretaria de Planificación Municipal, Sofía Maggi, verificaron una primera irregularidad: lo aprobado por la Municipalidad no coincidía con lo que el emprendimiento promocionaba comercialmente. El municipio había habilitado únicamente 23 departamentos, que ya ocupaban casi la totalidad de los parámetros urbanísticos permitidos para ese terreno, mientras el proyecto se vendía como un complejo de 72 unidades.
La Junta Vecinal señaló además que esa autorización había sido firmada en diciembre de 2023 por el municipio en su último mes de gestión, con observaciones técnicas de la propia Secretaría pendientes de resolución y sin un Estudio de Impacto Ambiental completo. Solo existía un Informe de Sensibilidad Ambiental de carácter descriptivo.
Ese mismo informe, según describió la Junta Vecinal, revela condiciones del terreno que generaron alarma entre los vecinos: la napa freática se ubica a apenas 0,5 metros de la superficie en su punto más bajo y solo el 16% del lote tiene profundidad suficiente para infiltración de efluentes, con capacidad para absorber los desechos de apenas 110 personas. El 30% del terreno fue clasificado directamente como no apto para construcción. Ante eso, la Junta consultó a los organismos competentes: el Departamento Provincial de Aguas informó que no registraba ninguna solicitud de proyecto para esa parcela, y la CEB confirmó que tampoco había recibido pedidos de factibilidad de conexión cloacal, aclarando que la red prevista en ese sector del ejido no tiene fecha definida de ejecución.

En octubre de 2025, la Junta Vecinal tomó conocimiento de que los desarrolladores habían solicitado acogerse al Rango Temático III de la Ordenanza 470-CM-95, un mecanismo que permite obtener normas urbanas especiales y una renta diferencial para proyectos que excedan los parámetros habituales. En paralelo, el emprendimiento comenzó a publicitarse masivamente con su nueva escala: hotel Meliá, 48 residencias y amenities de alto estándar. La Junta presentó notas ante el Concejo Deliberante y la Unidad Coordinadora. Hasta la fecha, no recibió respuesta.
El 17 de abril de 2026, los representantes del emprendimiento, Ivo De Sousa y Alejandro Meier, solicitaron una reunión urgente con la Junta Vecinal y plantearon destinar el Derecho de Participación en la Renta Diferencial Urbana a construir una planta de tratamiento de efluentes para el barrio, aunque aclararon que no podrían hacerse cargo de toda la red cloacal. Una segunda reunión, el 28 de abril, con la presencia adicional de Gerard Remy, no aportó documentación técnica ni personal especializado, lo que según la Junta Vecinal profundizó las preocupaciones de los vecinos.
Frente a ese cuadro, la Comisión de Ambiente y Hábitat convocó charlas informativas abiertas antes de las instancias de participación previstas por el procedimiento de Rango Temático III: una reunión en el Consejo de Planificación Municipal y una Audiencia Pública. La primera charla, realizada el 4 de mayo, congregó a vecinos que expresaron preocupaciones sobre el impacto en el lago, el paisaje, el tránsito del barrio y la línea de ribera.
La Junta Vecinal de Villa Los Coihues resumió su posición en dos puntos: no existe información técnica pública que garantice la protección del Lago Gutiérrez como fuente de agua del barrio, y tampoco existe documentación que demuestre que la excepción urbanística solicitada implica beneficios claros y verificables para el conjunto de la comunidad.
