Por: Bache3000
El Concejo Deliberante de Bariloche aprobó por unanimidad el proyecto de ordenanza 168/24 que reconoce formalmente la junta vecinal del barrio Mirador del Challhuaco. La votación cerró un proceso que llevó más de un año de trabajo conjunto entre el cuerpo legislativo, la Dirección de Juntas Vecinales del municipio y los propios vecinos del barrio, y marcó el fin de una situación que Bache3000 documentó en julio de 2025: la de un barrio que pagaba todos sus impuestos con lotes escriturados y no recibía ningún servicio a cambio.
La historia de Mirador del Chahuaco es tan frustrante como elocuente. Los lotes fueron originalmente comercializados por la cooperativa Rucas del Sur, que no cumplió con la apertura de calles ni con la instalación de los servicios prometidos. El propietario original, Cristian Makuc, recuperó los terrenos y obtuvo una ordenanza municipal que le permitió revenderlos sin infraestructura. El resultado fue que decenas de familias, empujadas por la crisis habitacional de Bariloche, compraron lotes legales, escrituraron, pagaron impuestos y se instalaron en un barrio sin luz, sin agua potable, sin gas, sin cloacas y sin transporte público.
Cerca de 50 familias vivían en esa situación de abandono estatal, entre ellas bebés, niños en edad escolar, adultos mayores, personas con discapacidad y trabajadores. El único "servicio" que recibían del municipio era un tacho de basura que se recolectaba una vez por semana y, eventualmente, algún patrullaje policial.
Para el agua, los vecinos crearon una red propia que toma del arroyo Ñireco y la eleva 750 metros hasta unos tanques para distribuirla internamente. Un jubilado del vecindario debía descongelar el río para poder subir agua cuando las temperaturas bajaban. Sin embargo, esa agua no era potable ni potabilizable, según confirmaron técnicos de Aguas Rionegrinas, por lo que solo servía para lavar ropa y bañarse. El agua potable debían comprarla.
Para la energía, las familias dependían de leña, paneles solares y grupos electrógenos. Los gastos mensuales para cubrir energía y calefacción podían superar los 700.000 pesos durante el invierno.
La principal traba para salir de ese círculo era la ausencia de personería jurídica. El obstáculo burocrático era kafkiano: para formar la comisión de trabajo necesitaban que el 20% del barrio estuviera habitado con personas con domicilio registrado en el lugar, pero recién hacía pocos meses les habían aprobado el nombre de las calles, momento a partir del cual la gente pudo establecer su domicilio legal. Sin junta vecinal o figura equivalente, era imposible gestionar factibilidades de servicios, solicitar créditos o sentarse de igual a igual con el municipio o las empresas prestatarias.
"Cuando vamos a la municipalidad o algún ente para tratar de gestionar los servicios, nos dicen todos la misma respuesta: 'bueno, ustedes compraron lotes sin servicio, arréglense'", relataba David Barrios, presidente de la Comisión de Trabajo del Chahuaco. Una respuesta que ignoraba la realidad económica: instalar un tendido eléctrico de media tensión de un kilómetro con dos subestaciones transformadoras no es algo que un conjunto de vecinos pueda financiar por sus propios medios.
Ese fue el punto de partida del proyecto que el concejal Facundo Villalba presentó hace más de un año. La tramitación incluyó el trabajo de Norberto Rodríguez desde la Dirección de Juntas Vecinales del municipio, quien reunió toda la documentación necesaria: empadronamiento, estatuto, acta constitutiva y datos catastrales. Los propios vecinos se organizaron, hicieron asamblea y eligieron su junta directiva provisoria en el barrio.
Al momento de la votación, Villalba fue directo sobre el peso concreto que tiene el reconocimiento. "No es lo mismo cuando habla con el municipio un vecino en su carácter de vecino o un referente barrial, que cuando lo hace una junta vecinal con personería municipal. Tiene otro peso", sostuvo. Y destacó que si no hubiera habido un compromiso genuino de los vecinos, el expediente no habría avanzado.
El proyecto fue aprobado por unanimidad con el acompañamiento de todos los bloques. Se incorporaron dos modificaciones de forma al texto: la corrección de un error tipográfico en el artículo segundo y la eliminación del artículo cuarto, cuyo contenido ya había sido cumplido durante la asamblea constitutiva realizada en el propio barrio.