jueves 14 de mayo de 2026 - Edición Nº455

Sólo el vecino salva al vecino | 14 may 2026

POR UNANIMIDAD

El Concejo aprobó una ordenanza para regularizar a los artistas callejeros que estaban prohibidos

14:00 |Dos meses después de que el intendente Walter Cortés firmara la resolución 772 que vedó los espectáculos en semáforos y espacios públicos, el cuerpo legislativo aprobó este miércoles el proyecto de ordenanza 569/26, impulsado por la concejal Roxana Ferreira. La norma crea un registro municipal, otorga credenciales a los artistas y establece que deben ser residentes de Bariloche. El artículo que incluía a los limpiavidrios fue rechazado en votación particular.


Por: Bache3000

El Concejo Deliberante de Bariloche aprobó este miércoles una ordenanza que regula la actividad de artistas callejeros, malabaristas, equilibristas, titiriteros y músicos en la vía pública del ejido urbano. La norma, que lleva el número 569/26 y fue impulsada por la concejal Roxana Ferreira con el coautoría del concejal Leandro Costa Brutten, nació como respuesta directa a la resolución 772-I-2026 que el intendente Walter Cortés firmó en marzo de este año, prohibiendo sin más ese tipo de actividades en semáforos, intersecciones y espacios de circulación vehicular.

Aquella resolución del Ejecutivo municipal, dictada a comienzos de marzo, había generado un fuerte impacto sobre decenas de artistas que dependen de lo que recaudan en la calle para vivir. Amparada en el Código Contravencional provincial —ley 5592—, la medida ordenó operativos de inspección que notificaron a casi treinta personas en el primer día de vigencia. Desde entonces, según se recordó en el recinto, los únicos que efectivamente dejaron de trabajar fueron los artistas. "Mientras que ranchadas con situaciones de alcoholismo y violencia continuaron, los malabaristas acataron la norma y perdieron su sustento", señaló el concejal Facundo Villalba durante el debate.

La ordenanza aprobada este miércoles propone un camino diferente: en lugar de prohibir, regularizar. Crea un registro a cargo de la Dirección de Inspección General donde los artistas podrán inscribirse presentando sus datos personales, y establece como condición que acrediten domicilio legal en Bariloche según su DNI. A cambio, el municipio les entregará una credencial oficial que certifica que son vecinos de la ciudad, que trabajan en ella y que el Estado los reconoce como tales.

"Lo que estamos dándole es visibilidad. Una credencial para que no tengan que esconderse cuando ven un control, sino que puedan mostrarla con orgullo", subrayó Ferreira al fundamentar el proyecto. La concejal también le habló directamente al intendente, mirando a cámara: "Walter, acompañanos con esto porque es trabajo para la gente. No vetes el proyecto si hoy sale aprobado".

El debate incluyó matices. El concejal Villalba, que votó favorablemente, pidió la votación en particular del artículo tres, que incluía también a los limpiavidrios, argumentando que esa actividad requería un tratamiento separado por no tener el mismo fundamento que el trabajo artístico. La concejal Laura Totoneli sumó una preocupación de seguridad vial: los limpiavidrios trabajan directamente sobre un vehículo en movimiento momentáneo, lo que implica riesgos distintos a los de un malabarista en un semáforo. Tanto Totoneli como Tomás Hercingonja propusieron que los limpiavidrios sean derivados a estaciones de servicio o estacionamientos, donde los autos están detenidos, y trabajar sobre eso en una normativa aparte.

Ferreira, en un tramo emotivo de su discurso, defendió la inclusión de los limpiavidrios apelando a su trabajo con la intermesa de personas en situación de calle, donde participan el Hospital Zonal, el municipio y las universidades. "Hay personas que no los aceptan en un trabajo formal, que están enfermas, y lo único que pueden hacer es limpiar vidrios para comprarse un pedazo de pan. No podemos cerrarles la puerta como Estado", dijo. Aceptó sin embargo avanzar con la propuesta de los concejales y trabajar en una ordenanza separada para esa actividad.

En la votación en general, el proyecto fue aprobado por unanimidad. En particular, el artículo tres —el de los limpiavidrios— fue rechazado, y el artículo ocho fue aprobado por mayoría. La norma fue votada en su versión reformulada del 12 de mayo, que ya había incorporado la eliminación de los promotores de actividades comerciales, que habían estado en versiones previas del texto.

Costa Brutten, coautor del proyecto y presidente de la Comisión de Desarrollo Humano, Deporte y Cultura, destacó que la ordenanza no le dice al artista qué hacer ni cómo hacerlo, sino que le da el marco para que pueda hacerlo con respaldo estatal. "Cuando vos a un artista le decís qué hacer, dónde hacerlo y cómo, le estás quitando la esencia misma de su expresión. Lo que nosotros hacemos es regularizar, no encapsular el arte", explicó. Y trazó un paralelo con los instructores y fotógrafos del Cerro Catedral: cuando un trabajador tiene una credencial, se vuelve parte del sistema y empieza a cuidar el espacio junto con el Estado.

El concejal Tomás Hercingonja, por su parte, votó a favor y les recomendó a los artistas incorporar un código QR para que los vecinos que no tienen efectivo también puedan colaborar con su trabajo.

Ahora la ordenanza pasa al Ejecutivo municipal para su promulgación. La concejal Ferreira ya anticipó que espera que Cortés no la vete, aunque dejó abierta la posibilidad de que el intendente proponga una normativa superadora si tiene objeciones.

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