lunes 18 de mayo de 2026 - Edición Nº459

El Bardo de Siempre | 18 may 2026

"NO TENGO PALABRAS"

"En medio de una profunda tristeza": el dueño del Huemul promete reconstruirlo y agradece el abrazo de Bariloche

19:04 |Miguel Alejandro Yuri, al borde de cumplir 40 años como propietario, rompió el silencio tras el incendio que destruyó el histórico hotel. "No tengo palabras para agradecer todos los mensajes de apoyo y aliento recibidos", expresó el empresario, que enfrenta la mayor prueba de su vida "en el inicio de mi tercera edad".


Por: Bache3000

Con el corazón partido pero la decisión intacta, Miguel Alejandro Yuri encontró las palabras para hablar después de ver cómo las llamas devoraban el Hotel Huemul, el sueño de toda una vida que estaba a punto de celebrar cuatro décadas de historia. "En medio de una profunda tristeza que invade mi corazón así como también el de mi esposa e hijos, agradezco infinitamente que no se hayan tenido que lamentar víctimas", escribió el presidente de Kilton S.A. en un comunicado que recorre cada matiz del dolor, el alivio y la gratitud.

El empresario, que había planificado celebrar los 40 años al frente del emblemático establecimiento con reformas y modernización, fue sorprendido por lo que definió como un "involuntario y lamentable accidente" que cambió todo de un momento a otro. Pero en medio del derrumbe —literal y emocional—, Yuri encontró fuerzas en los lugares menos esperados: en los mensajes de desconocidos, en las manos tendidas de colaboradores, en el abrazo colectivo de una ciudad entera que no lo dejó solo.

"A través del apoyo de mi familia, mis colaboradores directos, colaboradores tercerizados, nuestros clientes y los barilochenses que ofrecieron ponerse a disposición, he tomado la decisión de intentar la reconstrucción del Hotel en cuanto las distintas situaciones lo permitan", anunció con una mezcla de determinación y vulnerabilidad que atraviesa cada línea del comunicado. No es una declaración corporativa: es el testimonio de un hombre que está de pie porque otros lo sostienen.

Yuri dedicó palabras especialmente sentidas para la gente del SPLIF, que días antes del siniestro había autorizado una quema controlada bajo el permiso BRC-00655/2026 el 14 de mayo, y que después "luchó codo a codo para intentar salvar nuestro establecimiento, dándonos su apoyo en todo momento". La gratitud se extiende también a los Bomberos Voluntarios, a los empleados municipales, a las autoridades provinciales —el gobernador Alberto Weretilneck, la secretaria de Turismo Sol Canalda, el ministro de Deportes— y nacionales, con el secretario Daniel Scioli incluido. También a las entidades del sector: AEHGB, FAEVYT, AAVYTUBA, Cámara de Turismo. Una lista que es, en realidad, el mapa emocional de una comunidad que respondió al llamado silencioso de una familia en crisis.

"No tengo palabras para agradecer todos los mensajes de apoyo y aliento recibidos", confesó Yuri, reconociendo que ese afecto inesperado, masivo, genuino, es lo que le está dando fuerzas para pensar en el futuro cuando todavía no terminó de procesar el presente.

La reconstrucción dependerá en gran medida de Rivadavia Seguros, la compañía en la que Yuri depositó "la totalidad del resguardo del patrimonio" de la empresa. "Confío plenamente en el apoyo y respaldo que nos ha brindado a lo largo de todos estos años", expresó, aferrándose a una relación comercial que ahora se vuelve vital, casi existencial.

Pero lo que más conmueve del comunicado es cuando Yuri deja caer la máscara del empresario exitoso y habla desde la honestidad brutal de un hombre que pensaba que ya había pagado suficiente derecho de piso. "He pasado a lo largo de mi carrera por varios momentos difíciles, siendo más joven los he podido sortear y me han enseñado muchísimo. Pensé que ya había sido suficiente pero, una vez más, se nos está poniendo a prueba en el inicio de mi tercera edad", escribió, y en esas palabras hay cansancio, hay injusticia, hay la sensación de que la vida a veces se ensaña.

Pero también hay otra cosa: hay dignidad. "El afecto recibido de todos nos ponen en la obligación de no bajar los brazos", cerró Yuri, convirtiendo el dolor en compromiso, la tristeza en responsabilidad, el apoyo recibido en combustible para seguir adelante.

El Hotel Huemul, reducido a escombros y cenizas, ahora existe principalmente como promesa, como proyecto, como acto de fe. Miguel Alejandro Yuri, su esposa, sus hijos, y todos los que pusieron el hombro, intentarán devolverle la vida a un edificio que fue —y quieren que vuelva a ser— parte del paisaje emocional de Bariloche. Por ahora, sostienen esa intención como se sostiene una vela encendida en medio del viento: con las dos manos, con cuidado, con esperanza.

Más Noticias