Por: Bache3000
El viernes por la tarde, vecinos de distintos barrios alertaron en Bache3000 sobre una escena inusual: centenares de personas caminando en fila, como una procesión religiosa, hacia los terrenos que lindan con el vertedero municipal y la hormigonera. Cientos de autos estacionados. Familias enteras adentrándose en un pequeño monte. No era un acto político ni una manifestación. Era la cooperativa Ebenezer mostrándole a sus socios los terrenos donde supuestamente van a vivir.
"Somos un Grupo de más de 500 familias que apostamos al trabajo y la dignidad! Hoy fuimos a conocer la tierra donde en un tiempo tendremos nuestras casa!", publicaron desde las redes sociales de la cooperativa tras la convocatoria masiva. La señora Garcés, que preside tanto la cooperativa Ebenezer como la SAS que lleva adelante el proyecto inmobiliario, logró reunir a cientos de asociados para "conocer sus lotes".
Entre los asistentes había quienes decían pertenecer a la cooperativa Ebenezer —que promete viviendas— y otros que afirmaban ser parte de la SAS, donde solo se vende tierra. Dos figuras jurídicas diferentes, lideradas por la misma persona, con el mismo objetivo: conseguir un lote en Bariloche.
Pero la operación inmobiliaria tiene varios problemas que Garcés no explica y nunca quiso responder a este medio.
El 13 de mayo, la cooperativa publicó una solicitada en distintos medios locales anunciando que había comprado definitivamente los terrenos en la ciudad de Buenos Aires. La noticia llegó como un alivio para cientos de familias que vienen esperando hace años. Sin embargo, Bache3000 pudo comprobar con fuentes judiciales que la medida cautelar que pesaba sobre ese lote seguía vigente el 13 de mayo. Es decir, si es cierto que compraron en esa fecha, lo hicieron mientras regía la prohibición judicial.
De hecho, el lunes posterior al 13 de mayo, la abogada de la cooperativa y la SAS, Karina Rodríguez, presentó un pedido ante la justicia para que la medida cautelar se extinguiera. Este medio no pudo comprobar qué sucedió con esa presentación ni si efectivamente se levantó la prohibición, pero si la compra fue el 13 de mayo como anuncian públicamente, en esa fecha la cautelar seguía vigente.
Hay otra pregunta que Garcés nunca respondió: ¿le compraron a todos los propietarios que figuran como dueños del lote? La falta de claridad sobre este punto deja abierta la posibilidad de que la operación esté incompleta o que existan herederos o condóminos que no participaron de la venta.
Pero aunque la compra se hubiera concretado legalmente, hay un obstáculo mucho más grave.
Consultados por Bache3000, varios concejales de diferentes bloques confirmaron que esos terrenos no tienen parámetros urbanísticos. ¿Qué significa esto? Que no se puede construir ni vivir ahí. Los lotes no están subdivididos, con lo cual no se sabe qué porción le corresponde a cada familia. No hay estudios de factibilidad de luz, agua ni gas. Y lo más importante: no ingresó ningún proyecto al Concejo Deliberante para que se apruebe la urbanización.
"Sin la aprobación del Concejo, esos terrenos no son urbanizables. No se puede ir a vivir ahí", explicó uno de los concejales consultados. El proceso de urbanización lleva tiempo y requiere el análisis de ingenieros, arquitectos y otros especialistas para comprobar que el proyecto es viable. Hasta el momento, nada de eso existe.
Es decir: aunque la cooperativa tenga la escritura de un campo, eso no significa que las familias puedan mudarse, o construir. Necesitan que el municipio apruebe la subdivisión, garantice la provisión de servicios y habilite la construcción. Sin ese paso, solo tienen tierra virgen sin posibilidad de uso habitacional.
Mientras tanto, la cooperativa sigue cobrándole a los socios y prometiendo un futuro que, al menos en los papeles, no está cerca de concretarse. Peor aún: varias personas que decidieron irse de la cooperativa y la SAS denuncian que solo les devolvieron el 60% del dinero que habían aportado, después de insistir durante meses.
La imagen de esas "más de 500 familias que apuestan al trabajo y la dignidad" caminando hacia el vertedero en una tarde fría de viernes queda flotando como una pregunta incómoda: ¿qué compraron realmente estos vecinos? ¿Tierra sin urbanizar? ¿Una promesa? ¿Un lote que no pueden usar?
Por ahora, solo tienen fotos en un descampado y la palabra de Garcés. El resto —la legalidad de la compra, la subdivisión, los servicios, la aprobación municipal— sigue siendo un misterio.