Por: Bache3000
La decisión de llevar el Tedeum fuera de Buenos Aires no fue casual. Desde 2007, el gobierno nacional había comenzado a descentralizar la ceremonia religiosa que tradicionalmente se realizaba en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, bajo la conducción del entonces cardenal Jorge Bergoglio —quien años después sería elegido Papa Francisco—. Los mensajes críticos que Bergoglio acostumbraba a lanzar desde el púlpito cada 25 de mayo tensionaban la relación con el Ejecutivo nacional, lo que motivó que el ritual se trasladara a distintas ciudades del interior: San Rafael, Salta, Puerto Iguazú, Luján y Resistencia fueron las elegidas en años anteriores.
Para 2012, la elección recayó en Bariloche, una ciudad que apenas un año atrás había atravesado una de sus crisis más profundas. La caída de cenizas del volcán Puyehue en 2011 había paralizado la actividad turística y dejado a la región en una situación económica crítica. El gobierno nacional asistió con recursos y, ya en 2012, la normalidad comenzaba a restablecerse. Que la presidenta eligiera Bariloche para esta celebración patria fue leído como un reconocimiento y un gesto de acompañamiento en la recuperación.

La ciudad se vistió de fiesta. Balcones embanderados, calles colmadas de vecinos, granaderos desplegados en el centro cívico: Bariloche vivió una jornada histórica. El entonces intendente Omar Goye encabezó la recepción local de una ceremonia que congregó a gobernadores como Daniel Scioli (Buenos Aires), el anfitrión Alberto Weretilneck (Río Negro), Martín Buzzi (Chubut) y Jorge Sapag (Neuquén), además de embajadores de distintos países.
El Tedeum fue presidido por el obispo de la Diócesis de Bariloche, Fernando Maletti, quien dio un tono ecuménico e inclusivo al servicio. Participaron representantes de diversas confesiones religiosas: el rabino Daniel Goldman (Iglesia Judía), el pastor Frank de Nully Brown (Metodista Argentina), el arzobispo Siluan Muci (Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquia), el Sheij Ruweili (Comunidad Islámica), y representantes de pueblos originarios patagónicos como Albina Carugo, Silvina y Florentino Quinchafil. Cada uno realizó sus respectivas invocaciones, y al finalizar la ceremonia saludaron a la mandataria nacional.

El ingreso de Cristina Fernández de Kirchner a la Catedral fue solemne. Un coro de 160 músicos entonó la Marcha a San Lorenzo mientras la presidenta avanzaba por la nave central hacia el altar. En su homilía, Maletti exhortó a renovar el compromiso colectivo para erradicar la pobreza y promover el desarrollo integral. Ante la presidenta y las autoridades presentes, el prelado alentó a "estar a la altura de este desafío histórico" a fin de poder proyectarlo como "prioridad nacional".
"Que no nos falte el pan en nuestras mesas, el trabajo digno en nuestras manos, la paz en nuestros corazones y la justicia en las estructuras", rogó el obispo durante el servicio religioso. "Anhelamos celebrar un 25 de Mayo con inclusión social y justicia", exigió ante la máxima autoridad del Ejecutivo nacional y los representantes de las provincias presentes.

Al término de la misa, Maletti mostró a la mandataria la imagen de la Virgen del Nahuel Huapi que preside el templo, explicándole que representa el encuentro entre los evangelizadores y los pueblos originarios de la Patagonia. Luego le obsequió una serie de presentes vinculados a esa historia regional. El cortejo presidencial se dirigió posteriormente al Teatro La Baita, escoltado por una multitud que acompañaba el paso de Cristina, quien en reiteradas ocasiones rompió el protocolo para saludar a vecinos y recibir obsequios.
La celebración se extendió durante toda la jornada. En la plaza del Centro Cívico se desarrollaron espectáculos artísticos con figuras de primer nivel: Los Pericos, Estelares, Choque Urbano, Los Alonsitos, Metabombo y grupos de danzas locales, coronados con la presentación estelar de Soledad. La Camerata Bariloche, por su parte, ofreció un concierto en la Catedral. Bariloche vibró con una mezcla de fervor patrio, celebración popular y reivindicación regional.
A 14 años de aquel 25 de Mayo de 2012, la memoria de aquella jornada sigue viva en Bariloche. Fue el único Tedeum presidencial realizado en la Patagonia, un evento que no solo puso a la ciudad en el mapa de las grandes celebraciones nacionales, sino que también simbolizó el reconocimiento federal hacia una región históricamente postergada. Aquel día, Bariloche no fue solo escenario: fue protagonista de la historia patria.