Por: Bache3000
En un Centro Cívico con buena concurrencia de vecinos, instituciones y autoridades, Walter Cortés aprovechó la conmemoración del 216° aniversario de la Revolución de Mayo para trazar un paralelismo entre el espíritu revolucionario de 1810 y su propia gestión. "Si no estamos convencidos de que nuestro paso por el municipio debe ser una especie de revolución, entonces ¿para qué vinimos?", arrancó, marcando el tono de lo que vendría.
La polémica por la poda de pinos en la costanera fue el eje más candente del discurso. Lejos de esquivar el tema, Cortés expresó: "Cuando mate a alguien un pino de esos, vamos a llorarlo. Y antes que pase eso, lo vamos a cortar". Con esa lógica, el intendente defendió el recambio forestal y la incorporación de especies autóctonas, argumentando que los pinos ya cumplieron su ciclo y que es hora de recuperar las visuales del lago. "Somos la única ciudad que escondemos el lago. Tenemos que mostrar nuestro lago, que es hermoso", enfatizó.
Pero Cortés fue más allá y cruzó directamente a sus críticos: "A mí no me van a cargar ningún muerto. Ni nada por el estilo". La frase, dura y sin matices, refleja la estrategia del intendente de no retroceder ante las resistencias que generan sus decisiones. Para el oficialismo, es firmeza; para la oposición, es verticalismo. Lo cierto es que Cortés eligió el escenario patrio para redoblar la apuesta.
En materia de obra pública, el intendente anunció avances concretos. El más destacado: la apertura de la conexión vial en la Barda del Ñireco, que se ejecuta con mano de obra municipal. "La gente del Este, apenas dentro de un mes, va a poder salir por Brown y 9 de Julio y encontrarse rápidamente en nuestra ciudad", proyectó. Para Cortés, esta obra es un ejemplo de lo que llama "romper con la resignación", algo que —según su lectura— caracterizó a gestiones anteriores.

El discurso también tuvo críticas implícitas al pasado político de Bariloche. "Durante mucho tiempo convivimos con desorden, con falta de planificación, aceptando que la ciudad era cada vez más difícil para moverse", dijo, sin nombrar a nadie pero dejando clara su valoración sobre la herencia recibida. Y agregó: "Gobernar no es administrar problemas eternamente. Gobernar es resolver, aunque cueste, aunque incomode".
El anuncio sorpresa llegó al cierre: Cortés reveló que ya comenzaron los trabajos en Isla Huemul, con el objetivo de convertirla en una nueva excursión turística para la ciudad. "Pronto va a ser una excursión más para todos, y esa isla va a seguir siendo municipal", afirmó, generando expectativa sobre un proyecto que hasta ahora no había trascendido públicamente.
El mensaje central de Cortés fue político y conceptual: vincular su gestión con la idea de "revolución", entendida como ruptura, decisión y acción. "Vinimos para trabajar, para arruinar, para hacer. La revolución de mayo era eso. No fue comodidad, no fue quedarse quieto", sintetizó.

El intendente cerró con un llamado a la unidad, pero siempre desde su marco: "Que este 25 de mayo nos encuentre unidos por una idea simple: construir entre todos una ciudad mejor". Y culminó con un clásico del repertorio: "Viva la patria, viva Bariloche, viva a todos ustedes".
El acto contó con una participación masiva de vecinos, instituciones educativas, fuerzas armadas y de seguridad, y organizaciones de la comunidad. Estuvieron presentes el presidente del Concejo Municipal, Gerardo Del Río; el presidente del Tribunal de Contralor, Estanislao Cazaux; el director de la Escuela Militar de Montaña, coronel Ignacio García Solórzano; la senadora nacional Ana Marks; el intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi, Dámaso Larraburu; la legisladora provincial Martina Lacour; concejales de la ciudad; el secretario de Turismo, Eric Guzmán; autoridades provinciales y judiciales; veteranos de Guerra de Malvinas; veteranos de Misiones de Paz de Naciones Unidas; y vecinos de distintos barrios de Bariloche.