Por: Bache3000
El negocio era claro desde el vamos: la figurita de Messi no se toca. Los que la tenían sabían perfectamente lo que valía y no la soltaban por cualquier cosa. Hubo un pibe que tenía hasta tres copias del 10 y aun así no cedió ninguna. Como el que tiene el último alfajor y espera el momento justo para comérselo —o canjearlo por algo que realmente lo valga.
También se pedía fuerte por Mbappé, Haaland, Vinicius, Bellingham y compañía —el dream team de las figuritas difíciles que hacen sufrir a cualquier coleccionista.

La juntada, que se coronó como la primera de este tipo en la ciudad, convocó a más de cien personas de todas las edades. Un nene llegó con dos mil figuritas repetidas bajo el brazo —dos mil, sí, bien leído—, lo que habla de una dedicación que merece respeto. Los más grandes resultaron ser los más comprometidos con el intercambio: mientras los chicos miraban, los adultos negociaban con una intensidad que pocas cosas en la vida les generan.
Hubo sorteos —el premio más codiciado, la camiseta de la Selección— y hasta una partida de chupi con sus reglas explicadas en el momento, porque acá se viene a todo.
La próxima juntada es el sábado que viene a las 17 en The Station. Traé las repetidas, dejá el orgullo en casa y, si tenés a Messi, no esperes que nadie te la pida barata.