Por: Bache3000
Llegamos tarde. No es una confesión menor: llegar tarde a una entrevista política tiene sus consecuencias. María Emilia Soria, intendenta de General Roca por segundo mandato y ya abiertamente candidata a gobernadora, lo resolvió con pragmatismo. En vez de darnos media hora en un despacho, nos invitó a subir al auto. El suyo. Un vehículo que ya tiene sus años y sus kilómetros, sin estridencias, sin la camioneta 4x4 que el poder suele exhibir como credencial. El primer dato de la tarde llegó sin que nadie lo dijera.
Roca se ve distinta desde el asiento del copiloto de la intendenta. Ella maneja señalando. Ahí una persona acampando frente a un organismo provincial, pidiendo lo que la provincia no le da. Más allá, el hospital. Categoría seis, recibe gente de toda la provincia, y sin embargo esta semana derivaron un parto a Cipolletti porque en otra ciudad no funciona la guardia. La ventana del auto es un mapa de lo que falla. "No me puedo acostumbrar a eso", dice. Suena a algo más viejo y más verdadero que un discurso: suena a enojo.
Soria es risueña. Tiene chistes explosivos, inesperados, que aparecen en el medio de una explicación sobre economía provincial y te descolocan. Pero cuando el tema lo exige, se pone seria con una velocidad y severidad que llama la atención. No titubea. Hay una solidez en su manera de hablar que este cronista no le encontraba en 2013, cuando la entrevistó por primera vez, candidata a diputada nacional, más joven, con menos peso encima y menos mundo recorrido. El salto es abismal. Esta es otra persona, o mejor dicho: la misma persona con capas nuevas.
Llegamos a un gimnasio. Adentro, lleno. El municipio reparte 77 millones de pesos en becas universitarias y terciarias, para jóvenes y para adultos mayores que volvieron a estudiar. Ella entra y las miradas se ordenan solas, todas hacia el mismo punto. La abrazan, la besan, le piden selfies. Una, dos, cinco, las que hagan falta. Hay algo de estrella de rock en ese momento, pero también hay algo más doméstico y más verdadero: la gente quiere tocarse con alguien que creen que puede cambiarles algo. Eso no se finge. Después de salir del acto nos cuenta de una jubilada de setenta y siete años, de un barrio rural alejado de Roca, que volvió a estudiar la primaria porque quiere terminarla. Esa mujer también tiene una beca municipal. "Esas cosas te tocan la fibra", dijo de subirse al auto.
De vuelta en el auto, camino a la oficina, Soria suelta una de las definiciones que más movieron el avispero en los últimos días: su vice va a ser de Bariloche. No dijo quién. No dio nombres ni pistas. Pero la explicación que acompaña esa decisión tiene peso propio: Bariloche es una ciudad con idiosincrasia propia, con un peso específico en la provincia, y para entenderla de verdad hace falta que alguien que sea de ahí esté sentado en la Gobernación. "Es la única forma de entender a Bariloche", dijo. Y después agregó que le gustaría que la zona andina, con toda su potencia económica y electoral, tenga ese reconocimiento a nivel provincial que todavía no tiene.
Cuando le preguntamos cuánto hay del Gringo y cuánto hay de ella en esto de querer gobernar Río Negro, se quedó un segundo en silencio. Después dijo que una parte de ella quiere concretar ese surco que abrió su padre, que es el sueño de él pero también el suyo. El Gringo no nació en Bariloche, nació en Cerri, pero vivió parte de su infancia ahí y la ciudad quedó grabada en sus recuerdos más lindos. Ese amor lo transmitió. María Emilia lo recibió y lo hizo propio. Bariloche y la línea sur le dan las dos cosas, igual que a él. Y de alguna manera esa es también la respuesta a por qué el vice va a ser de ahí.
La dirección política la explica citando a su padre: por Río Negro se cambia con todos, hay que ir a buscarlos a todos. El Gringo Soria hizo eso en 2011. Construyó un frente que excedió al peronismo, sumó radicales, vecinalistas, identidades distintas, y le sacó al radicalismo la provincia que gobernaba desde el retorno de la democracia en 1983. El resultado fue histórico: la fórmula Soria-Weretilneck obtuvo el 51% de los votos contra el 37,6% de Barbeito, quebrando casi tres décadas de hegemonía radical. María Emilia aprendió esa lección de memoria.
Lo que viene en 2027 es un escenario distinto pero con algunas rimas. En las elecciones de octubre de 2025, La Libertad Avanza y Fuerza Patria polarizaron la elección y se repartieron las bancas, mientras que Juntos Somos Río Negro terminó tercero en ambas categorías y perdió su representación en el Congreso. En Diputados, LLA obtuvo el 34,5% y Fuerza Patria el 29,4%; en Senadores, el peronismo se impuso por apenas unos décimos: 30,6% contra 30,4% de LLA. El mapa de la provincia sigue siendo mayoritariamente JSRN en términos municipales, pero el viento electoral pareciera soplar en otra dirección.
Le pregunto qué lectura hace de lo que le está pasando a la gente con la política. Responde sin pausa: "La gente está desencantada, y es razonable." Se incluye en la autocrítica. Dice que votaron al distinto, al que prometía cobrar en dólares y tirar el Banco Central, y que les fue mal. "Los han engañado. Y me incluyo joven también", dice, y se ríe, pero no demasiado. Después agrega algo que cuesta escucharle a un político: que ella también se creyó lo del hidrógeno verde. "La recontra creí." Y ahora todo es Vaca Muerta. Bienvenida Vaca Muerta, dice, pero una provincia no puede apostar todo a un solo recurso. Igual que Bariloche no puede apostar todo a dos meses de temporada de nieve.
"Hay que diversificar la matriz", dice. "Mi viejo decía que no podemos ser una provincia pobre con la riqueza abajo de nuestros pies", afirmá.
Antes de irse, me muestra las cámaras de seguridad que controla personalmente desde su oficina. Le encuentra gracia al detalle: son cámaras que hablan, que le dicen al vecino que está tirando basura en la vereda que eso no se hace, y el vecino cree que hay alguien mirando en vivo. "Y hay alguien mirando", aclara, con esa sonrisa que le aparece cuando algo la divierte de verdad.
Nos vamos pensando que acabamos de pasar la tarde con alguien que carga dos sueños al mismo tiempo: el suyo y el de su padre. A veces, el retorno de la historia, tiene esas características: un poco tristes, un poco épicas, y con cierta dosis de justicia.