Por: Bache3000
Este miércoles 3 de junio se cumplen 11 años del primer #NiUnaMenos, aquel grito colectivo que sacudió a la Argentina en 2015 y que desde entonces se repite cada año como recordatorio de una deuda que la democracia aún no saldó. En Bariloche, la agrupación Ni Unx Menos Furilofche convoca a una movilización que arrancará a las 18 horas desde Moreno y Beschtedt, con destino a la Plaza del Centro Cívico.
Antes, a las 16:30, habrá intervenciones artísticas y repintada del mural en Moreno y Palacios, con convocatoria abierta a participar con pañuelos y equipo de mate.
La fecha llega cargada de dolor. Según el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, en los primeros cinco meses de 2026 se registraron en Argentina 99 víctimas fatales de violencia machista, incluyendo femicidios directos, vinculados, transfemicidios e instigaciones al suicidio. Y el número tiene nombre propio: este año, la marcha está dedicada especialmente a Agostina y a Dulce.

El caso de Agostina Vega sacude a todo el país. La adolescente de 14 años desapareció el sábado 23 de mayo por la noche en Córdoba y su cuerpo fue hallado una semana después en un descampado aledaño al barrio Ampliación Ferreyra. Este domingo se realizó la autopsia y los estudios forenses complementarios, cuyos resultados tardarán varios días. La historia de Agostina se convirtió en símbolo de una violencia que no distingue edades ni lugares, y que empuja a miles a salir a las calles cada 3 de junio.
En su gacetilla de prensa, Ni Unx Menos Furilofche cargó también contra las políticas de ajuste del Estado nacional. La organización denuncia que mientras se desmantelan programas y se vacían organismos especializados en violencia de género, los discursos públicos buscan negar o minimizar el problema. "Sin políticas públicas no hay prevención. Sin presupuesto no hay protección", sostienen.
Para la agrupación barilochense, los femicidios no son hechos aislados ni tragedias individuales sino la expresión más extrema de desigualdades estructurales. Por eso, la marcha de este miércoles no es solo un acto de memoria sino también de exigencia: a la justicia que llega tarde, al Estado que mira para otro lado y a una sociedad a la que le piden que no naturalice la violencia.
La consigna que guiará la movilización es la misma de siempre, tan urgente hoy como hace once años: ¡Paren de matarnos!
