Por: Bache3000
Este martes, la ciudad se detuvo un momento para mirar hacia quienes nunca se detienen. En el marco del Día Nacional del Bombero Voluntario, San Carlos de Bariloche celebró 142 años desde la fundación del primer cuerpo voluntario del país con una ceremonia que combinó protocolo, emoción y el inevitable chocolate caliente de Gendarmería que cerró la jornada.
El acto reunió a integrantes de las asociaciones Bariloche, Melipal, Ruca Cura, Campanario y Dina Huapi, junto al intendente Walter Cortés, el presidente del Concejo Municipal Gerardo Del Río, el presidente del Tribunal de Contralor Estanislao Cazaux, el secretario de Protección Ciudadana Carlos Madjinca, y gran parte del gabinete municipal. También estuvieron presentes fuerzas de seguridad, instituciones de la comunidad, familiares y vecinos que se acercaron a acompañar la celebración.

La ceremonia arrancó con el saludo protocolar a la formación, encabezado por Cortés y el comandante mayor Pablo Donati. Después llegó el momento más pesado de la mañana: el homenaje a los bomberos y bomberas caídos en cumplimiento del deber, con un toque de silencio que convocó a la reflexión colectiva sobre lo que cuesta, en términos reales, sostener una vocación de servicio.
En su discurso, el intendente eligió la imagen concreta por sobre el elogio abstracto. "Cada vez que suena una sirena hay una familia que espera y se preocupa. Detrás de cada salida hay personas que dejan todo para ayudar a otros", dijo. Remarcó el rol de los bomberos en incendios forestales, siniestros viales y situaciones de riesgo, y destacó el trabajo articulado con el SPLIF como clave para evitar consecuencias mayores.
Cortés también aprovechó el acto para hacer anuncios concretos. Recordó la incorporación reciente de tres camiones con capacidad para 10.000 litros de agua y adelantó la llegada de otras cuatro unidades destinadas al combate de incendios forestales. Y fue más allá con una promesa directa sobre la asistencia a familias afectadas por siniestros estructurales, vinculada al trabajo del aserradero municipal con madera recuperada para la construcción de módulos habitacionales. "Por cada incendio que haya, va a haber una casita para esa gente que pierde todo", afirmó.

El secretario Madjinca sumó su voz para subrayar el lugar que ocupan los cuarteles en el sistema de protección civil de la ciudad, destacando el vínculo institucional que mantienen con los distintos organismos de respuesta.
Uno de los momentos más emotivos llegó con el reconocimiento a integrantes de la Reserva Activa, bomberos retirados de los distintos cuarteles que recibieron distinciones por una trayectoria construida a fuerza de años, salidas nocturnas y compromisos que rara vez se miden en horas. Después fue el turno de quienes recién empiezan: nuevos bomberos y bomberas voluntarias prestaron juramento formal, recibieron sus diplomas y el aplauso de todos los presentes.
La ceremonia cerró con la Marcha del Bombero Voluntario y el desfile de las formaciones, seguido de la ofrenda floral en homenaje a quienes ya no están. Antes, el chocolate caliente hizo lo suyo: reunió en un mismo espacio a bomberos, autoridades y vecinos en ese tipo de camaradería sencilla que las fechas cívicas, cuando salen bien, todavía saben generar.
