Por: Bache3000
Juan Pablo Ferrari estaba en Buenos Aires por trabajo. El día anterior había participado del lanzamiento de la temporada de Bariloche en el Planetario, y al día siguiente tenía vuelo de regreso. Pero cuando se levantó esa mañana y se enteró de la muerte de El Indio Solari, cambió los planes —o al menos los ajustó— y fue a Plaza de Mayo.
Lo que no sabía es que una cámara de América 24, que transmitía en vivo la misa ricotera desde la plaza, iba a captarlo en uno de sus paneos: cantando, bailando, saltando, completamente emocionado entre la multitud que se congregó para despedir al líder de Los Redondos.
Bache3000 habló con el concejal, que no esquivó ni una coma del momento. "No podía no ir. Es la música de mi vida, la que me acompañó siempre", dijo. Y agregó que la conexión con esa música va más allá de su propia generación: su hijo tiene 33 años y también la vivió. "Es algo que me toca muy de cerca. No podía ser menos que ir por lo menos un ratito a despedir a un ídolo de la música popular argentina."
Ferrari se quedó un rato, lo suficiente para cantar, para bailar, para estar. Después tomó el avión de regreso a Bariloche. "Tenía muchas ganas de quedarme", reconoció.