miércoles 17 de junio de 2026 - Edición Nº489

Yo no lo voté | 10 jun 2026

CHOQUE DE FECHAS

Carta Orgánica: el oficialismo quiere votar convencionales en septiembre, pero Costa Brutten propone marzo

El concejal de Incluyendo Bariloche presentó el proyecto de ordenanza 646-26, que convoca a la elección de los 15 convencionales titulares y 15 suplentes para el 7 de marzo de 2027, en abierta contraposición con la intención del oficialismo de realizar la votación en septiembre de este año. La pulseada por el calendario será la primera batalla política de la reforma de la norma fundamental de la ciudad.


Por: Bache3000

La reforma de la Carta Orgánica de Bariloche ya tiene su primera pelea, y es por el calendario. El concejal Leandro Costa Brutten (Incluyendo Bariloche) presentó el 1 de junio el proyecto de ordenanza que convoca a la elección de convencionales constituyentes para el domingo 7 de marzo de 2027, una fecha que choca de frente con la intención del oficialismo de Walter Cortés de llevar la votación a septiembre de este año.

Detrás de la discusión de fechas hay una disputa política de fondo. Adelantar la elección a septiembre de 2026 permitiría al oficialismo capitalizar el momento actual y desacoplar la conformación de la Convención del clima electoral de 2027. Llevarla a marzo del año próximo, en cambio, acerca la elección de convencionales al calendario de renovación de autoridades provinciales, con un escenario político que para entonces puede ser muy distinto.

Lo que nadie discute es la obligación de convocar. El artículo 217 de la propia Carta Orgánica establece que cada veinte años el Concejo Municipal debe llamar a una Convención para la revisión total del texto, y la última reforma integral fue sancionada el 4 de enero de 2007. El plazo está port vencerse y la ciudad debe poner en marcha el procedimiento que definirá sus reglas de juego institucionales para las próximas décadas. La pregunta ya no es si se reforma, sino cuándo se vota.

El proyecto de Costa Brutten establece que los vecinos inscriptos en el Padrón Electoral Municipal elegirán 15 convencionales titulares y 15 suplentes mediante el sistema proporcional D'Hondt previsto en el Código Electoral Municipal, con un piso del 3% de los votos válidos para acceder al reparto de bancas y con Bariloche funcionando como distrito único.

La iniciativa incluye además una cláusula que puede condicionar todo el proceso, sea cual sea la fecha que prospere: la elección solo será válida si los votos emitidos superan el cincuenta por ciento de los electores empadronados. Si la participación no alcanza ese umbral, el Concejo deberá fijar una nueva convocatoria en un plazo no mayor a sesenta días. En tiempos de ausentismo electoral en alza, ese piso es el primer gran obstáculo que deberá sortear la reforma.

Una vez proclamados los electos por la Junta Electoral Municipal, la Convención deberá iniciar su labor a los dos días hábiles y tendrá un plazo máximo de 180 días para completar la revisión total. Será presidida por el primer convencional de la lista más votada y funcionará con el reglamento interno del Concejo hasta dictar el propio.

Los convencionales tendrán los mismos derechos, inmunidades, inhabilidades e incompatibilidades que los concejales, y cobrarán una remuneración idéntica a la de un edil mientras dure su función. Cada uno dispondrá además de 50 puntos —equivalentes al cincuenta por ciento de su remuneración— para contratar asesores, y la Convención sumará un secretario legislativo, un asesor letrado y un asesor contable. El financiamiento correrá por cuenta del Departamento Ejecutivo y el personal será aportado por la planta municipal.

En los fundamentos, Costa Brutten reclama una amplia participación de organizaciones sociales, instituciones educativas, entidades profesionales, sectores productivos, sindicatos, juntas vecinales, clubes y espacios culturales, en línea con la Ordenanza 3594-CM-26, que creó el espacio de diálogo ciudadano para la reforma.

Con dos fechas sobre la mesa y una sola Convención por delante, la pulseada entre el oficialismo y la oposición por el calendario será el primer test de fuerzas de un proceso que, más allá de septiembre o marzo, terminará reescribiendo la norma fundamental de Bariloche.

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