Por: Bache3000
Eran alrededor de las once de la mañana y hacía frío. El tipo de frío que en Bariloche no perdona, el que te cala los huesos si te quedás quieto demasiado tiempo. Y ellos estaban quietos, parados en la vereda de la sucursal de Ruta Juan Herman, porque no les quedaba otra. Mandaron cartas documento. Fueron a audiencias. Esperaron. Y acá estaban: con las manos en los bolsillos y la bronca bien adentro, reclamando sueldos que ya deberían haber cobrado hace meses.
Son jóvenes. La mayoría, muy jóvenes. Barilochenses que consiguieron trabajo en una verdulería con locales por toda la ciudad, que cumplieron con su parte, que fueron todos los días, que cargaron cajones y atendieron clientes, y que un día llegaron a su casa y les avisaron que estaban despedidos. Sin indemnización. Sin liquidación. Sin obra social. Sin aportes. Sin nada.
Alrededor de 40 trabajadores despedidos se contabilizan hasta ahora. De ellos, 36 están siendo asistidos legalmente por la Asociación de Empleados de Comercio (AEC) de Bariloche. El número sigue creciendo. Cuando Bache3000 llegó a la protesta, uno de los encargados de la sucursal todavía estaba adentro. Al intentar ingresar para hablar con algún responsable de la empresa, los propios empleados en actividad nos informaron que el encargado se había ido momentos antes por el costado, en su camioneta. Ni un minuto de demora. La empresa no le dio la cara a sus trabajadores despedidos. Tampoco a este medio. Esa fuga rápida y silenciosa dice más que cualquier comunicado.
Franco lleva casi dos meses peleando por carta documento y audiencias sin respuesta. Estuvo seis meses trabajando para "De la Tierra". Seis meses. Y todavía no cobró la liquidación: "El reclamo lo estamos haciendo con abogados hace prácticamente dos meses, estamos a pura carta de intimación, audiencias y no contestan. Estamos reclamando lo que nos corresponde, la liquidación. Estuve seis meses trabajando, no tenemos respuesta, tenemos que pagar el alquiler y hacen oídos sordos".
Oídos sordos. La frase aparece sola, sin adorno, y dice exactamente lo que hay que decir.
Otro trabajador habló con una desolación que resultó difícil escuchar. Trabajó un mes. Un mes completo. Y no vio ni un peso: "La verdad que bastante angustiado. Ni siquiera me pagaron el sueldo trabajado. Estuve trabajando un mes gratis y la verdad que te bajonea bastante. Lo único que queremos es cobrar lo que corresponde. Incertidumbre y que no te den pelota, ya no sabemos qué hacer."
Juliana estuvo un año y cuatro meses. No es una empleada de paso, es alguien que apostó a un trabajo, que construyó una rutina, que confió. Y lo que tiene a cambio es una deuda enorme, una obra social que le cortaron y una ley que la empresa quiere usar para pagarle la mitad de lo que le corresponde: "No nos estuvieron pagando las obras sociales. Yo estoy mal mal. Trabajé un año y cuatro meses y estamos reclamando los días trabajados, no nos pagan las indemnizaciones, nada. Yo estoy con abogado. Estoy pagando mi casa y tengo que pagarle a los trabajadores igual. Encima ahora está muy difícil conseguir trabajo".
Y después está Juanita, que lo pone con una claridad que no deja margen: "Me parece muy injusto tener que estar cagándonos de frío por algo que nos corresponde. No estamos pidiendo favores, estamos exigiendo nuestros derechos y es muy frustrante. Trabajé cinco meses, no me quisieron pagar los días que trabajé ahora último. Escribimos y no obtenemos respuestas y ahora estamos con abogados. Nos ignoran por completo y la verdad no sabemos qué hacer. Hemos mandado cartas documento. Nosotros fuimos, les trabajamos y cumplimos, no es que fuimos y los cagamos".

En su página oficial, la empresa se presenta así: "De la Tierra es una empresa familiar nacida en Marzo de 2001, en el contexto de una de las mayores crisis que ha atravesado nuestro país". Sus dueños hablan con orgullo de que sus hijos ya forman parte del negocio, de décadas de dedicación y esfuerzo.
Los nombres son Luis De Caso y Juan De Caso. Hijos de Horacio De Caso. Una empresa familiar que en veinte años se expandió por toda Bariloche, abrió sucursales y llegó a otras provincias. Un crecimiento real, visible, innegable.
Lo que la página oficial no dice es lo que denuncian los trabajadores: que parte de ese crecimiento se financió no pagando sueldos, no haciendo aportes jubilatorios, cortando obras sociales y usando la Justicia como trinchera para dilatar lo inevitable.
Alberto Arabarco, Secretario Gremial de la Asociación de Empleados de Comercio, estaba en la protesta. Habló con Bache3000 sin rodeos y sin filtro. "Lleva despedidos más de 40 trabajadores. Hace tres años que viene así, con estas situaciones. Es una empresa que estafa a los trabajadores, estafa a los vecinos. Como pueden ver, son todas familias de Bariloche que el último mes les avisan cuando llegan a la casa y los despiden, no les pagan. Hoy tenemos 36 casos llevados adelante por la asesoría legal del sindicato, reclamándoles, como corresponde, que les paguen las indemnizaciones".
El secretario gremial aclara que no tiene nada contra los empresarios en general, que el negocio genera trabajo y eso está bien. Pero traza una línea muy concreta: "Yo no estoy a favor de nada. Estamos a favor, porque si no hay negocio, no hay trabajadores. Pero de este tipo de empresarios que vienen y estafan gente, no son bienvenidos, no son bienvenidos a Bariloche".
Lo que hace más grave todo es que esto no pasa sólo acá. Bariloche no es la excepción. Es otra parada más en un recorrido que Arabarco conoce bien: "No solamente acá tienen el problema con los trabajadores, porque también han estafado trabajadores en Mendoza, en Neuquén, en el Valle. Son un desastre. Es un modus operandi".
¿Pudieron al menos hablar con los dueños? La respuesta de Arabarco es breve y elocuente: "No, no se nos dan la cara".
Sobre quiénes son las víctimas, el secretario gremial señala algo que no es accidental: "Toman todos personas jóvenes con ganas de tener su primer trabajo, salir adelante, llevar su dinero producto de sus esfuerzos y tener un crecimiento de vida personal. Juegan con la necesidad de la gente".
Y sobre lo que viene, Arabarco fue directo: "Nosotros vamos a hacer manifestaciones las veces que sea necesario. Vamos a acompañar a los trabajadores, como siempre lo hemos hecho. Y legalmente ya estamos actuando. Espero que los jueces no dilaten la situación. Estos malos empresarios tienen generalmente abogados que dilatan, dilatan con tal de no pagarle a la gente. Estafan a los vecinos de Bariloche".
Hay un patrón en todo esto que no puede pasarse por alto. No es una empresa que tuvo una mala racha. No es una crisis puntual. Es una metodología que se fue perfeccionando con los años: entrar a una ciudad, abrir locales, tomar trabajadores jóvenes que necesitan su primer empleo, exprimirlos durante meses, y después desaparecer sin pagar.
Los jóvenes son el objetivo porque son más vulnerables. Porque no siempre conocen sus derechos. Porque tienen menos espalda para sostener meses de litigio. Porque el primer trabajo importa, y cuando alguien te lo ofrece, confiás. Y porque cuando el sistema falla, son ellos los que terminan parados bajo el frío de un miércoles en Bariloche, reclamando algo tan básico como el dinero que ya ganaron.
"De la Tierra" creció. Puso locales en toda la ciudad, llegó a otras provincias, construyó una marca. Y dejó detrás suyo una estela de sueldos impagos, aportes retenidos, obras sociales cortadas y familias jóvenes a las que les debe mucho más que plata: les debe la tranquilidad que les robó. Los 40 despedidos siguen esperando. Con abogados, con cartas documento, con el frío encima, parados afuera del local que ellos mismos ayudaron a sostener.
Bache3000 intentó obtener la versión de la empresa al llegar a la sucursal de Ruta Juan Herman. Uno de los encargados se encontraba presente en el momento de nuestra llegada. Al intentar ingresar para dialogar, los propios empleados en actividad informaron que el encargado se había retirado momentos antes por el lateral del local, en su camioneta. La empresa no brindó declaraciones.