Por: Bache3000
Un vecino de Bariloche se plantó este jueves por la mañana ante el Concejo Deliberante y, con la voz cargada de nervios pero sin filtro, le devolvió a los concejales una crítica frontal: el vertedero municipal sigue siendo, a su entender, el problema más grave de la ciudad y la política local no logra acordar ni siquiera las bases mínimas para empezar a resolverlo.
Claudio Guillermo López, electricista de 32 años, barilochense y empleado del Ministerio de Educación, abrió su exposición con un reproche al propio funcionamiento de la institución. Contó que había solicitado la banca del vecino en julio-agosto del año pasado y que recién pudo ejercerla ahora, con apenas dos días de aviso. "Me avisaron el martes que tenía que venir a presentar", señaló, y advirtió que esa demora desnaturaliza una herramienta que, dijo, "podría enriquecer y nutrir muchísimo más a este Concejo".

López estructuró su intervención alrededor de los distintos "costos" que, sostuvo, acarrea el vertedero ubicado en la zona sur, en el núcleo de los barrios con mayores carencias. Lo definió como uno de los cincuenta basurales más contaminantes del mundo y recordó que su existencia no es responsabilidad de una sola gestión: "No le podemos endosar al intendente Walter Cortés que el problema es suyo, porque viene también de otros mandatos y de otras intendencias donde nunca se actuó".
Sobre el costo ambiental y sanitario, describió una convivencia diaria con roedores, el humo tóxico cuando se prende fuego el manto y una crisis que, planteó, va más allá de los residuos: animales abandonados, personas que se alimentan del basural y vecinos que buscan leña para calefaccionarse en los sectores forestales. Enumeró barrios como el 645, el 129, Pilar 1 y Pilar 2, y cuestionó la falta de planificación urbana que, según relató, llevó a entregar viviendas sin siquiera prever calles de evacuación.
En cuanto al costo social, mostró un imán de la gestión de Gustavo Genuso que anunciaba la recolección de reciclables junto a la Asociación de Recicladores Bariloche, un servicio que, denunció, hoy ni siquiera se cumple. Advirtió además por la proliferación de microbasurales: contó el caso de un conocido al que le cobraron 15.000 pesos por descargar en el vertedero, y explicó que en un contexto de salarios deteriorados muchos optan por arrojar basura en cualquier lado, con la consecuente explosión de ratas que, dijo, se hizo "muy evidente" este año.
El tramo más punzante llegó cuando López puso el foco en el costo político y en la dinámica del propio cuerpo legislativo. A modo de ejemplo trajo el conflicto por Uber del año anterior: una ordenanza que el Concejo aprobó, que el Ejecutivo vetó y que luego se revirtió solo parcialmente. Para el vecino, ese ida y vuelta dejó a los conductores sin seguro, sin RTO y sin reglas claras, atrapados en una discusión sobre cupos e impuestos en lugar de garantizar condiciones básicas de seguridad.

López trasladó esa misma lógica al vertedero; desde la audiencia pública sobre el basural, afirmó, hubo una sola comisión y ningún avance concreto. Reclamó empezar "con algo básico, chiquito", aunque haya que modificar la ley de reciclaje vigente, y acordar pisos mínimos sobre los que proyectar. Cuestionó también que la propaganda oficial gire casi exclusivamente en torno al asfalto, leyendo allí un cálculo del Ejecutivo sobre qué le resulta más rentable políticamente.
"Uno lee el diario y se los digo a ustedes: es una bolsa de gatos esto", lanzó, antes de pedir una autocrítica "en serio", que conduzca al diálogo y al consenso. Mencionó al pasar que sigue a agrupaciones como Remediemos, sin pertenecer a ellas, y cerró con una frase que resumió toda su exposición: si la política no paga el costo del vertedero, lo pagan los vecinos que conviven con el humo, las ratas y las enfermedades. "Me pongo a disposición de cada uno de ustedes para trabajar siempre desde un lugar transparente", concluyó, recordando que el eje, para él, debe ser siempre Bariloche.