Por: Bache3000
En el último Foro de Davos, los hombres que manejan el desarrollo de la inteligencia artificial en el mundo se animaron a poner fecha al problema. Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, dijo que el año en curso la IA empieza a golpear de lleno la demanda de profesionales que recién arrancan su carrera. “Creo que vamos a ver este año los primeros indicios de que puede impactar el nivel junior”, aseguró.
La frase se dice en paneles lejanos, en otro idioma, sobre economías que no se parecen en nada a la de una ciudad turística de la Patagonia. Pero son justamente esas voces las que terminan regulando el alcance de la tecnología a futuro. Si los puestos de entrada ya muestran señales de freno a nivel global, la pregunta incómoda es qué va a pasar en Bariloche donde el primer empleo de los jóvenes ya es, hoy, mayoritariamente precario sin necesidad de ningún algoritmo.
Esta semana estalló en Bariloche el conflicto laboral en las verdulerías "De la Tierra". Alrededor de cuarenta trabajadores, la mayoría jóvenes que tuvieron ahí su primer empleo, denunciaron despidos sin liquidación, sin obra social y sin aportes, y se plantaron frente a la sucursal de Ruta Juan Herman a reclamar lo que se les debe. Franco, que estuvo seis meses trabajando para la empresa, lo resumió así: "El reclamo lo estamos haciendo con abogados hace prácticamente dos meses, estamos a pura carta de intimación, audiencias y no contestan. Tenemos que pagar el alquiler y hacen oídos sordos". Juanita, que trabajó cinco meses, fue por el lado de la bronca: "Me parece muy injusto tener que estar reclamando algo que nos corresponde. No estamos pidiendo favores, estamos exigiendo nuestros derechos. Nos ignoran por completo y la verdad no sabemos qué hacer".
(Jóvenes de Bariloche protestando afuera de Verdulería de la tierra, colectora ruta Juan Herman)
El caso pega de lleno en un sector clave para la economía local. Bariloche es una ciudad que depende en gran medida del turismo, y estamos a mediados de junio con mucha expectativa puesta en la temporada de invierno que todavía no arrancó del todo. La nieve no cayó. En ese contexto, donde el comercio y la gastronomía son la principal puerta de entrada al primer empleo joven, un caso como el de "De la Tierra" no es solo un conflicto gremial puntual; es una señal de alerta sobre las condiciones en las que se sostiene buena parte del empleo juvenil de la ciudad justo antes de que arranque la temporada fuerte.
No es un caso aislado ni una anécdota de mala suerte. Es, según los propios datos municipales, una muestra concreta de un fenómeno mucho más grande. Al parecer, en Bariloche, ser joven y conseguir un trabajo en condiciones dignas todavía es la excepción y no la regla.
El segundo informe del Observatorio de Trabajo del Municipio, publicado en noviembre de 2025, puso números a una sensación que circula hace rato entre los pibes de la ciudad. Sobre una muestra de 11.500 jóvenes de entre 16 y 29 años que tuvieron contacto con el Municipio, solo el 34,7% tenía empleo registrado. Asimismo, un 52% no aparecía en ninguna temática del sistema, lo que el propio informe traduce como inactividad, informalidad, o ambas cosas a la vez.
De los que sí lograron entrar al circuito formal, el 82% lo hizo en el sector privado, concentrado en comercio, gastronomía, hotelería e industria manufacturera. El combo de siempre en una ciudad que vive del turismo, con toda la rotación, estacionalidad y salarios bajos que eso implica. Y recién entrando a los 24 o 25 años los jóvenes empiezan a acceder a condiciones algo más estables. Antes de eso, el panorama es de changas, informalidad y mucha incertidumbre.
El caso de "De la Tierra" funciona como muestra de algo más estructural: lo que el Observatorio describe como "trabajo ideal" versus "trabajo real" para los jóvenes barilochenses. Lo que buscan es estabilidad, aportes, buen clima laboral y horarios compatibles con el estudio; lo que encuentran, en muchos casos, son jornadas extensas, cambios de turno sin aviso y horas extra sin pagar, hasta llegar a situaciones límite como despidos sin ningún tipo de pago.
(Popes tecnológicos mundiales llevaron a Davos la discusión sobre la Inteligencia Arificial y su proyección en lo laboral)
El informe municipal también pone el foco en otra desigualdad que se instala desde el arranque y es la de género. En Bariloche había, según el Censo 2022, 8.432 varones jóvenes ocupados frente a 6.766 mujeres, y 4.551 mujeres inactivas frente a 3.839 varones. Lo paradójico es que son las mujeres jóvenes las que tienen mejor nivel educativo —de 707 jóvenes con secundario completo, 428 son mujeres— pero esa ventaja no se traduce en mejores condiciones de inserción laboral. El informe apunta directo a la carga desigual de tareas de cuidado, que choca de frente con los turnos rotativos y nocturnos típicos del turismo.
A esta foto local, ya bastante ajustada, se le suma la variable la inteligencia artificial. Si los puestos junior en software y administración ya muestran señales de freno a nivel global, según las propias palabras de quienes diseñan esa tecnología, en Bariloche el desafío es doble, ya que a la precarización de siempre se le suma una amenaza que ya aterrizó en una economía de comercio, gastronomía y hotelería.
Que el Estado local tenga un Observatorio que mida esto, al menos, es un dato. Además, la Dirección de Trabajo Municipal ejecuta el programa nacional Fomentar Empleo, con talleres, entrenamientos y el Programa de Inserción Laboral: 84 jóvenes pasaron por entrenamientos en el período analizado, el 70% mujeres. Hay además iniciativas propias como la Expo Laboral, las Mesas Territoriales de Jóvenes (METEJO) y cursos gratuitos del Centro de Formación Profesional, donde los jóvenes son entre el 50% y el 71% de los inscriptos.
(Camarera de Bariloche atendiendo a turistas brasileros. Imagen hecha con IA)
A nivel nacional, mientras tanto, el debate laboral avanza por otro carril. Se trata del "salario dinámico", la nueva herramienta que ya debutó en el convenio de casas particulares con un aumento escalonado del 6,3% para abril-julio de 2026. La cláusula clave establece que los salarios pactados son mínimos, y que las partes pueden negociar por encima. La CGT lo rechaza, con el argumento de que habilita aumentos según productividad y rendimiento empresarial, fragmentando las negociaciones colectivas tradicionales. Desde el sector de casas particulares, Juana del Carmen Brítez lo defendió como un piso y no un techo. Es la discusión de fondo sobre qué tipo de trabajo se viene construyendo en el país, y Bariloche no queda afuera de esa pulseada.
El conflicto en "De la Tierra", los datos del empleo municipal, la temporada de invierno que todavía no arranca y las advertencias que llegan desde Davos no son fenómenos separados, sino que son piezas del mismo rompecabezas. En una ciudad que necesita que los jóvenes trabajen para funcionar, la pregunta que queda flotando es si el sistema laboral actual está a la altura de esa necesidad, o si sigue exigiendo a los más nuevos que soporten las peores condiciones mientras esperan que algo mejore.