lunes 15 de junio de 2026 - Edición Nº487

Yo no lo voté | 15 jun 2026

EN ABRIL ELEGIMOS GOBERNADOR

El mapa que viene: qué necesita cada fuerza para ganar Río Negro en 2027

10:39 |Octubre de 2025 dejó una provincia partida en tres pedazos geográficos: La Libertad Avanza se quedó con el Alto Valle, el peronismo con la cordillera y Juntos apenas con la capital. Ninguno ganó Río Negro entera (JSRN en muchas ciudades menores), y esa es la clave de todo lo que viene. Porque en una elección de tercios el resultado de abril de 2027 no lo va a definir quién conserva su zona, sino quién logre romper la frontera y entrar en el territorio del otro. Acá, ciudad por ciudad, lo que cada uno tiene y lo que le falta.


Por: Bache3000

Hay una palabra que ronda la política rionegrina desde la noche de octubre, y que ninguno de los tres termina de pronunciar en voz alta: apertura. Salir de la pecera. Pescar afuera. Y hay otra que la persigue como una sombra: interna. Porque el problema, mirando el mapa, no es que a alguno le falten votos en abstracto. Es que a cada uno le sobran votos donde ya gana y le faltan donde pierde, y achicar esa distancia exige hacer justo lo que más le cuesta. Veamos los números, que son los que mandan, y después la cuenta que sale de ellos.

En la provincia, el peronismo ganó la categoría senadores con el 34,2% y el peronismo quedó segundo con el 29,47%. En diputados se invirtió y Fuerza Patria perdió por un suspiro —30,63% contra 30,30%—, llevándose una de las bancas. Todo lo demás fue para los libertarios. Juntos Defendemos Río Negro quedó tercero en ambas, con alrededor del 26%. Esos tres números, tan pegados, dicen una sola cosa: la provincia está en tercios y nadie tiene mayoría propia. Pero el promedio engaña, y hasta dentro de una misma ciudad la elección se partió: en varios distritos el peronismo ganó arriba de la boleta, en senadores, y perdió abajo, en diputados. La verdad está en las cuatro ciudades que concentran el grueso del padrón, leídas tramo por tramo.

La Libertad Avanza ganó el Alto Valle en diputados, y ese es a la vez su capital y su trampa. En Roca se impuso con claridad en esa categoría —38,75%, 76.197 votos, contra 27,93% del peronismo—, aunque en senadores la cosa fue al revés: ahí Martín Soria pasó al frente y Fuerza Patria se quedó con el tramo de la Cámara alta. Es el patrón de la noche: arriba de la boleta, donde pesa el apellido Soria, ganó el peronismo; abajo, donde pesaba Tortoriello, ganó LLA.

Y en Cipolletti ese peso de Tortoriello produjo la diferencia más dolorosa de la jornada: el exintendente cipoleño trepó por encima del 37% en diputados y dejó a Juntos segundo en la cuna misma de Weretilneck. La Libertad Avanza es el espacio con el número más alto y con la zona más rica en votos de la provincia. ¿Qué le falta, entonces, para ganar en 2027? Dos cosas, y ninguna es conseguir más votos en el Valle. Primero, resolver su interna: hoy conviven el sector de Enzo Fullone —que sabe de territorio y de armado— y el de Tortoriello —que arrastra votos pero construye menos—, cada uno empujando por su carril. Si en 2027 van separados, ese 34% se parte y deja de ser ganador. Segundo, cruzar la cordillera: LLA es fuerte en el Valle pero quedó segunda en Bariloche y lejos en Viedma. Para ganar la provincia necesita dejar de ser un fenómeno del Alto Valle y volverse una fuerza rionegrina. Eso significa salir a buscar a los intendentes y concejales de Juntos que ya tienen un pie afuera; pero el riesgo es ofrecerles mudarse de una interna a otra interna, y así no se seduce a nadie.

Su potencia ganadora, reside en conformar un mismo espacio y hacer, juntos, una misma invitación a ganar, tanto a intendentes y legisladores, como a la sociedad.

El peronismo ganó la cordillera y los tramos de Senado, y su problema es exactamente el opuesto. En Bariloche —la ciudad con más electores de Río Negro— Fuerza Patria se impuso en senadores con el 33,83%, con Juntos relegado al tercer lugar por debajo del 22%, aunque en diputados la diferencia con La Libertad Avanza se achicó al mínimo. Y en Roca, donde perdió la categoría diputados, ganó la de senadores de la mano de Soria. Ese es justamente su activo y su límite: el peronismo tracciona donde tiene figura propia y apellido conocido, pero le cuesta sostener esa adhesión cuando el nombre no está en la boleta. Tiene el electorado más fiel y la zona más poblada de su lado. Pero su techo es ese: gana donde gana y no se mueve de ahí.

En Cipolletti y Viedma no fue tan competitivo. Lo que le falta para 2027 no es fidelizar más a los suyos, sino lo que históricamente más le cuesta: abrir el frente. El peronismo rionegrino tiene una virtud vieja, la de sumar identidades ajenas —lo hizo por última vez en serio en 2011, con el Gringo Soria—, pero hace veinte años que cada vez que alguien propone abrir la puerta, los de la propia casa la cierran para no compartir. Su unidad mínima hoy tiene nombre, María Emilia Soria con Doñate; la pregunta es si esos dos sectores tienen la cintura para acordar con quienes no piensan igual. Sin esa apertura, el peronismo repite Bariloche y Roca, y vuelve a perder el resto. Con ella, es el único que tiene un piso fiel desde el cual crecer.

Juntos ganó solo la capital, y ese es el dato más alarmante de los tres. Viedma fue el único bastión grande que conservó —34,73% en senadores, 32,49% en diputados—, y de ahí para afuera el panorama es de retirada: tercero en Bariloche, tercero en Roca, segundo hasta en Cipolletti, la cuna del gobernador. Quince años de gestión pesan: educación, policía, rutas, inseguridad, el desgaste de un Estado que un sector importante siente que no funciona. Lo que necesita Juntos para 2027 es lo más difícil de todo, porque no se trata de sólo sumar sino de frenar una sangría. Weretilneck entendió antes que nadie la aritmética de los tercios —por eso ya se alió con el PRO, Primero Río Negro, el ARI, la UCR— y ensaya renovación con la figura de Rodrigo Buteler. Pero la marca Juntos ya no rinde lo que rendía en 2019, cuando el peronismo estaba desgastado y sus votos emigraban hacia el oficialismo. Ese pozo se secó. Hoy la polarización lo dejó sin poder disputarle votos al peronismo, y sus señales apuntan más al mundo libertario que a otro lado. Juntos necesita que Buteler sea percibido como algo nuevo, y necesita demostrarlo rápido, antes de que los suyos terminen de cruzar a La Libertad Avanza o Creo.

La cuenta final, entonces, es de geometría. La Libertad Avanza tiene que unir lo suyo y expandirse al este; el peronismo tiene que abrir su frente sin romperse; Juntos tiene que retener lo que se le escapa y renovar la cara. Los tres ganaron una zona y ninguno ganó la provincia, y eso significa que abril de 2027 se va a definir en la frontera: en Bariloche, si La Libertad Avanza logra dar vuelta el bastión peronista; en el Alto Valle, si el peronismo recupera el tramo de diputados o Juntos vuelve a ser competitivo; en todas partes, si alguno se anima por fin a salir de su pecera. Porque la certeza que dejó octubre es una sola, y vale para los tres por igual: el que se quede quieto dentro de su zona, en una elección de tercios, pierde.

El premio será para el primero que se moje y cruce la línea.

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