Por: Bache3000
El episodio quedó filmado en Isla Victoria, uno de los puntos más visitados y a la vez más sensibles del Parque Nacional Nahuel Huapi. En el video se ve a un hombre sentado con un parlante de gran tamaño reproduciendo música a volumen elevado, en una zona donde esta práctica no está permitida.
La mujer que registró la escena se acercó a hablar con él antes de filmar. "Un señor que está en un parque nacional poniendo música a todo lo que da", se la escucha decir mientras documenta la situación. Lejos de incomodarse, el hombre respondió con indiferencia: ante el aviso de que iba a ser difundido en redes, contestó "bueno, escrachame".
En el registro, la vecina apunta directamente al fondo del problema: "por gente así está el mundo, y la flora y la fauna, por no respetar las reglas". El reclamo sintetiza el malestar de quienes visitan las áreas protegidas buscando silencio y contacto con la naturaleza, y se encuentran con comportamientos que rompen con el sentido mismo del espacio.
Y no se trata solo de una cuestión de buenos modales. La propia Administración de Parques Nacionales advierte de manera explícita sobre este tipo de conductas. En sus campañas de prevención dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, el organismo recomienda evitar generar ruidos molestos y en alto volumen, por ejemplo con la utilización de reproductores de música, o profiriendo gritos, ya que las playas y costas que usan los visitantes son compartidas con otras especies de animales y plantas. El mensaje es contundente: la música en alto volumen interfiere negativamente con los animales del lugar y obstaculiza su comunicación y la de los visitantes.
Ese criterio no es casual. La Ley Nº 22.351, que rige el funcionamiento de los Parques Nacionales en todo el país, establece como objetivo central la conservación y manejo de los Parques Nacionales en su estado natural, de su fauna y flora autóctonas, asegurando el mantenimiento de su integridad. Las áreas protegidas existen, justamente, para resguardar ese equilibrio, y el ingreso de ruido artificial atenta directamente contra él.
Isla Victoria concentra bosques nativos, fauna silvestre y senderos que dependen del cuidado de cada visitante. El uso de parlantes y la emisión de ruidos molestos no solo arruinan la experiencia del resto de las personas, sino que alteran el comportamiento de la fauna y contradicen las normas de conservación que rigen en todo el territorio del Parque Nacional Nahuel Huapi.
El video, enviado a Bache3000 por la propia mujer que protagonizó el cruce, vuelve a poner sobre la mesa una discusión que se repite cada temporada: la falta de respeto por las reglas en espacios que son de todos y que necesitan, justamente, que todos los cuiden.