jueves 18 de junio de 2026 - Edición Nº490

El Bardo de Siempre | 18 jun 2026

CRITICÓ EL SISTEMA DE SALUD

Soria por el Vertedero: "¿Qué necesidad había de llevar esos recursos a Cipolletti?"

15:12 |La intendenta de General Roca y precandidata a gobernadora habló ante vecinos un miércoles de junio. Habló de basura, de tierras, de hospitales que se levantan a las tres de la mañana. Habló, sobre todo, de una palabra que repitió como quien clava un mojón: planificación. Aseguró que el Vertedero es un problema provincial.


Por: Bache3000

Dice que no viene de técnica, de conocedora, de profesional. Dice que lo único que puede decir es que es intendenta y que hoy gestiona pobreza. Lo dice así, sin rodeo: que con el gobierno de Milei los municipios ya no hacen asfalto ni obra ni casi nada, que hacen malabares. Y mientras lo dice, en el salón hay vecinos sentados en sillas de plástico, una bandera de Río Negro a un lado, la celeste y blanca al otro, y un cartel de fondo que habla de la fuerza de los trabajadores. María Emilia Soria está parada en el medio, micrófono en mano, y va armando un relato que es a la vez denuncia, currículum y promesa.

Empieza por un chico. Un pibe de dieciocho años al que ya no había forma de arreglarle la boca porque le habían sacado todos los dientes. Soria usa esa imagen —cruda, casi insoportable— para preguntar qué clase de provincia normal produce una boca así. Y de ahí salta a las tarifas, porque una vecina le habló de las tarifas, y Soria pregunta quién autoriza el aumento de la luz en una provincia que produce electricidad, y se contesta sola: a la audiencia pública de principio de año, dice, fueron a oponerse al aumento un solo intendente —ella— y la defensora del pueblo. Uno. El resto, silencio.

Hay un hilo que cose todo lo que dice y es el tiempo. Quince años, repite. Quince años gobierna Juntos Somos Río Negro y hay anuncios de hospitales hasta en el paraje más chico, hospitales que después no tienen ni especialistas ni aparatología. Habla del elefante blanco de Bariloche, ese hospital donde solo funciona la planta baja, donde ahora compran equipamiento con un préstamo del BID sin consultarle siquiera al director. Y dice que esa radiografía es la misma que la de Roca: terapia intensiva con el techo roto, hongos que crecen, la calefacción del quirófano que no anda, operaciones canceladas, la urgencia que termina en el sanatorio privado que paga la provincia. Eso no nos puede pasar, dice. Y se queda un segundo en silencio.

Pero el momento en que la cosa se vuelve local, barilochense, es cuando habla del CRUM. Hubo, cuenta, un endeudamiento con un fondo francés para armar un basurero regional en el Alto Valle, para tres o cuatro municipios. Y pregunta —y la pregunta es casi una acusación— qué necesidad había de llevar esos recursos a Cipolletti cuando acá está el basural a cielo abierto más grande de la provincia, un problema que interfiere con el turismo y con la posibilidad de generar suelo habitable. Se decidió políticamente llevarlo a otro lado, dice. Y recuerda que la primera vez que pisó el vertedero de Bariloche la llevó a caminar Julieta Wallace, que andaba por ahí entre los vecinos.

Después viene el resto, que es mucho: la Ruta 23 sin mantenimiento, el acceso al aeropuerto abandonado del que se acuerdan recién en época electoral, la obra pública que el gobierno nacional dejó en manos de un privado que jamás va a hacerle la cloaca a un barrio. Viene el banco de tierras, el puntaje socioeconómico que firma una trabajadora social y no un puntero, el control, los trabajadores en blanco, las sumas no remunerativas que costó años sacar. Viene la advertencia sobre Vaca Muerta: que no se puede apostar todo a un solo caño, que ya nos comimos la curva del hidrógeno verde, que el trabajo del gasoducto es temporario y a los rionegrinos casi no los contratan.

Y vienen los colchones. La escena que Soria cuenta como un cuadro: las filas de último momento, antes de votar, repartiendo colchones y tarjetitas. Agarrá todo, le dice a la vecina indignada, agarrá todo que es tuyo, lo pagaste con tus impuestos. Pero cuando entres al cuarto oscuro, acordate de que ese colchón no te va a cambiar el destino el día que llegues al hospital y no haya médico.

Cierra como empezó, porque lo suyo es circular. Que para gobernar Río Negro hace falta gente decente, con vocación, preparada, con muchas ganas de transformar la provincia. No un manojo de punteros que va al barrio a juntar votos. Lo dice citando a Brecht —el apolítico es el peor de todos— y lo dice mirando vecinos que la conocen de hace años, algunos de cuando tenían pelo, dirá ella entre risas. Afuera, Bariloche sigue esperando que caiga la nieve como quien tira la bocha a la ruleta.

Las elecciones de marzo están a la vuelta de la esquina. Y los gestos, ya se sabe, hablan más que las palabras.

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