Por: Bache3000
Una imagen volvió a encender las alarmas sobre la seguridad del transporte público en Bariloche. Un joven chofer de la empresa Mi Bus fue captado mirando su celular de manera imprudente mientras manejaba la unidad en pleno recorrido, en movimiento y a una velocidad considerable, con pasajeros a bordo.
El registro llegó a la redacción de Bache3000 enviado por una seguidora, visiblemente preocupada por lo que estaba presenciando: "Tenemos miedo de viajar así, mirá cómo va mirando el celu, si le decís algo capaz que se enoja, encima", expresó.
La situación expone un riesgo concreto: un solo descuido al volante puede ser crucial. En cuestión de segundos, la distracción de quien conduce pone en peligro la vida de las decenas de personas que día a día usan en el transporte público para movilizarse por la ciudad.
El episodio se conoce justo en la previa a una nueva Audiencia Pública Obligatoria por el Transporte Urbano de Pasajeros (TUP), que se desarrollará este viernes 19 de junio a las 18:00 horas en la Sala de Prensa de la Municipalidad, en el Centro Cívico. La instancia fue convocada para tratar la revisión de la tarifa, ya que Mi Bus (Amancay SRL) pretende un aumento del 14% que llevaría el boleto de $2.045,71 a $2.332.
En ese contexto, la concejal Roxana Ferreyra, integrante de la Comisión de Seguimiento de Transporte (espacio que reúne a concejales, representantes del Ejecutivo, la empresa Amancay SRL y el sindicato de choferes UTA) cuestionó a la prestataria: "Estamos a meses de que termine la concesión y todavía no hay certezas sobre qué va a pasar con el transporte en Bariloche. No podemos seguir improvisando con un servicio esencial para miles de vecinos. Necesitamos previsibilidad y decisiones a tiempo, no parches", sostuvo ante la consulta de Bache3000.
La edil remarcó además que la instancia participativa no puede ser una simple formalidad: "La audiencia pública es el momento en que los usuarios tienen la palabra y deben ser escuchados antes de cualquier definición sobre la tarifa".
En la misma línea, Ferreyra puso el foco en los reclamos que vienen acumulando los usuarios y que, según planteó, deberían pesar a la hora de evaluar cualquier suba: "No se puede analizar un pedido de aumento sin mirar la calidad del servicio. Tenemos unidades en mal estado, frecuencias que no se cumplen y, como vemos en este caso, situaciones de imprudencia que ponen en riesgo a los pasajeros. La gente paga el boleto y tiene derecho a viajar segura", expresó.
Cabe recordar que el contrato de concesión de Mi Bus vence el 1° de enero de 2027 y que, hasta el momento, no hay novedades sobre la continuidad de la empresa ni sobre un eventual llamado a licitación por parte del municipio.