Por: Bache3000
Si ayer planeabas cruzar a Chile y te encontraste con la frontera más cerrada que kiosco a las cuatro de la mañana, no estabas alucinando: el Paso Internacional Cardenal Samoré estuvo efectivamente clausurado. Pero buenas noticias para los impacientes —y malas para los que necesitaban una excusa para quedarse— porque hoy sábado 20 ya se circula, eso sí, con una lista de condiciones más larga que trámite municipal.
Vialidad Nacional informó a las 10 de la mañana que el paso está transitable con extrema precaución para vehículos menores y colectivos. La calzada está mojada, las temperaturas bajas, y la portación de cadenas es obligatoria (sí, esas que siempre juramos tener en el baúl y nunca están). Para los camiones, en cambio, el tránsito sigue restringido: tendrán que esperar a que la cordillera esté de mejor humor. Los equipos de Vialidad andan operando en la zona, así que paciencia.
Y por si cruzar la frontera fuera poco drama, el Servicio Meteorológico Nacional decidió condimentar el fin de semana con doble alerta amarilla.

Por un lado, el viento. Toda la línea que va desde Dina Huapi, El Bolsón y Bariloche hasta el este provincial —Los Menucos, Maquinchao, Ingeniero Jacobacci y compañía— va a estar bajo vientos del oeste de entre 35 y 55 km/h, con ráfagas que pueden trepar hasta los 90. Traducción práctica: atá la lona del quincho, guardá las plantas y no salgas con el peinado que te importa.
Por el otro, la nieve. Para la cordillera —Bariloche, Dina Huapi, El Bolsón, El Manso, Villa Llanquín y Villa Mascardi— se esperan nevadas persistentes de variada intensidad, con acumulados de entre 10 y 20 centímetros que podrían superarse en algunos puntos. Tampoco se descarta esa combinación tan rioplatense de lluvia y nieve mezcladas, que no termina de ser ni una cosa ni la otra y te deja las medias húmedas igual.
El panorama, según el pronóstico, mejora hacia el domingo: el mapa se va tiñendo de verde "tranquilidad" a medida que avanza la jornada. Así que el plan es claro: aguantar el sábado bajo techo, mirar el partido —porque siempre hay un partido— y dejar la travesía a Chile para cuando la naturaleza deje de hacerse la difícil.
Mientras tanto, si tenés que salir a la ruta, manejá despacio, llevá las cadenas y recordá que en la Patagonia el clima siempre tiene la última palabra.